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Recordando a un Celtic que lamentablemente se fue muy rápido

Por Diego Ettedgui Lacau

Reggie Lewis llegó a la NBA cuando Magic Johnson, Kareem Aldul-Jabbar, Larry Bird y Michael Jordan eran las sensaciones de la época. Este joven de Baltimore llegaba al equipo de los Boston Celtics a través del Draft del año 87, procedente de la Universidad de Northeastern (Massachusetts), donde destacó desde su etapa como novato a base de anotaciones y dureza defensiva.

“Era un verdadero competidor. Recuerdo que una noche vi a Reggie jugando un uno contra uno en toda la cancha contra Andre LaFleur, algo que no había visto en mis 40 años de entrenador”, señaló su entrenador universitario, Jim Calhoun.

La adición de Lewis a los Celtics resultaba ser un “regalo” para la escuadra bostoniana, ya que el jugador afroamericano poseía un primer paso demoledor, la velocidad adecuada, el tamaño perfecto y un tiro certero que encajaba perfectamente con el estilo de juego del equipo y sus ‘tres tenores’: Bird, Parish y McHale.

 

Poco a poco, Lewis fue tomando las riendas del quinteto verde hasta que terminó como capataz del mismo en 1992, temporada en la cual participó en su primer y único Juego de Estrellas y guió a Boston hasta las semifinales de la Conferencia Este con un promedio de 20,8 puntos por encuentro.

 

Al año siguiente, el alero franquicia de los Celtics llevaría al equipo a la post temporada nuevamente; sin embargo, en el primer partido de la serie frente a Charlotte, Lewis colapsaría en el tabloncillo del Boston Garden, inesperadamente.

Como si fuese poco, el jugador regresaría a disputar unos minutos más del encuentro, sin saber que aquellos serían los últimos minutos de su carrera como basquetbolista profesional. Seguidamente, Lewis fue diagnosticado con una anomalía cardiaca que lo mantendría alejado de las canchas hasta nuevo aviso, pero lamentablemente ese aviso nunca llegó.

El 27 de julio de 1993, mientras entrenaba en la Universidad Brandeis (Massachusetts), Lewis colapsó y falleció de manera sorpresiva a causa de una miocardiopatía hipertrófica con tan sólo 27 años de edad.

 

La ciudad de Boston y los fanáticos del basquetbol siempre recordarán a Reggie Lewis como un hombre que tenía reservado un sitio de gloria entre los grandes de la NBA y como el único jugador que consiguió bloquearle cuatro tiros al gran Michael Jordan en un mismo partido.