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Desde  1969 cuando tuvimos la fortuna de llegar a este país venimos escuchando lo mismo en cuanto a la importancia del voto hispano. Si todos los  latinos -incluyendo a los puertorriqueños que son ciudadanos de nacimiento- utilizaran el derecho a elegir y ser elegidos, la situación de nuestra comunidad sería mejor.

Nos hace falta más instrucción cívica y mejor voluntad para llegar a las urnas y votar por nuestros representantes ante el gobierno.

Siendo muy positivo y  profesando un profundo amor por esta comunidad, siento frustración al ver que todo sigue igual en cuanto a participación política.

Los pocos lideres electos que tenemos -todos ellos de gran valor- todavía no son suficientes para llenar las necesidades que tienen nuestras familias.

Nuestra población, cada más creciente y más necesitada, requiere una representación más sólida para aprovechar todos los beneficios que ofrece el Estado.

Se nota mucha indiferencia. En más de  cuatro décadas se han graduado muchos hispanos, pero han optado por trabajar en la industria, el comercio y el mundo financiero en lugar de ser voceros de  la comunidad que los vio crecer.

Nacionalmente, el panorama es diferente. Acá en Massachusetts, la única ciudad que verdaderamente tiene participación política es Lawrence, donde han elegido alcalde y concejales para representar al 70% de la población que es hispana.

Decían hace años que la comunidad nuestra es un  “tigre dormido” pero vemos que ese sueño se está volviendo eterno.

Ojalá que este año seleccionemos a quienes van a defender nuestros derechos.  De lo contrario seguiremos adormecidos.

Es la hora de la nueva generación. Que se lancen nuevos candidatos.

“Esto tiene qué cambiar”.

 

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