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Por Máximo Torres

Alejandro Nin y María Álamo se quejan de los bancos.

Leonardo Nin, un inmigrante de origen dominicano que se hizo ciudadano estadounidense hace 13 años y que tres años después logró abrazar el sueño americano de la casa propia, quiere entablar una demanda a los bancos porque, según dice, “están llevando a muchas familias a perder sus casas debido a que gestionar la modificación de una hipoteca “es un pandemonio”.

Nin estuvo más de dos años tratando de refinanciar o modificar su préstamo por los altos intereses, pero el banco no se lo permitió y por último lo llevó al extremo de decirle “si no puede pagar es mejor que pierda su casa y la venda en un short sale”.

“Lo que están haciendo los bancos es un abuso y lo que quieren es que los latinos pierdan sus casas” anota Nin, quien afirma que en más de dos años de trámites engorrosos el banco le dio mil y una excusa y “me mandaron a 20,000 lugares a dar vueltas cuando pudieron modificarme el préstamo y ahorrarme 500 dólares mensuales para que mis hijos fueran a la universidad”.

Nin trabaja como ingeniero en biomedicina y una de las razones que le daba el banco para no modificar su préstamo era que sus ingresos eran demasiado altos y que no podía beneficiarse de ninguno de los programas.

El drama que vive María Álamo, una madre de familia de origen puertorriqueño, no es diferente. Lleva más de dos años tratando de modificar su hipoteca sin lograrlo. Las razones que le dio inicialmente el banco es que estaba desempleada.

“Meses después conseguí un trabajo y me dijeron que mis ingresos eran muy bajos, siempre hay una excusa, a unos porque ganan mucho y a otros porque tiene un ingreso bajo”.

“Yo llevo diez años de mi vida en esta casa, la compré con mucho esfuerzo y sacrificio para que me digan ahora si no puedes pagar vende la casa en short sale”. 

Leonardo Nin abrazó el sueño de la casa propia en Randolph y María Álamo en Brockton y, según afirman, “estamos haciendo esto para que otras familias nos llamen y juntos poder entablar una demanda por abuso”.

“Lo que estamos pidiendo es que nos unamos porque podemos probar que es una mala práctica la que están haciendo los bancos en contra de los latinos y de las minorías porque muchos de nosotros tenemos que trabajar de sol a sol y tiramos la toalla perdiendo nuestros sueños”.

Hasta el día de hoy María Álamo no ha logrado modificar su préstamo, por el contrario está pagando más impuestos y “lo que yo gano no es suficiente para pagar el hipoteca”, concluye.

Con Nin o Álamo pueden comunicarse a través de sus correos pacobuscalia@gmail.com o beyda@aol.com o llamando al teléfono (617) 669-5274.

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