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Foto: AP.

El terremoto del pasado 19 de septiembre ha mostrado lo mejor del pueblo de México, que se ha volcado a ayudar a las víctimas del sismo de 7.1 grados que derrumbó 38 edificios en la Ciudad de México, dejó unos 4,000 más seriamente dañados y al menos 186 muertos en la capital y 325 en todo el país.

Pero los ciudadanos también han denunciado que gobernadores, presidentes municipales y otros funcionarios han intentado sacar tajada política de la tragedia.

El caso más sonado y documentado a través de las redes sociales por la población es el del gobernador del estado de Morelos, Graco Ramírez, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), a quien se le acusa de acaparar la ayuda recibida desde distintos lugares para luego distribuirla a nombre propio o de su esposa, Elena Cepeda de León, directora del Sistema de Desarrollo Integral de la Familia, mejor conocido por sus siglas DIF.

Cuando el jueves pasado llegaba la ayuda a Cuernavaca apareció un video en las redes en el que un chofer de uno de dos camiones con víveres, enviados desde el DIF de Michoacán, se quejaba porque no les permitían llevar el apoyo a las comunidades de Morelos y denunciaba que Cepeda de León presuntamente le había ordenado trasladarlo a las instalaciones de la entidad en Morelos.

El DIF de Michoacán y de Morelos asumieron que el conductor se había equivocado sobre el lugar de entrega de la ayuda, pero conforme avanzaron las horas y los días otros vehículos también encontraron obstáculos para hacer llegar las donaciones que la población, a través de diversas organizaciones o por iniciativa propia, intentaba llevar a los habitantes de Morelos.

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