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La semana pasada en el Faneuil Hall, el alcalde Thomas anunció que no buscará un sexto período. Es bien difícil recordar el tiempo cuando la ciudad no fue liderada por el alcalde, quien asumió el mando en 1993 cuando Ray Flynn –alcalde en esa oportunidad- fue nombrado embajador de los Estados Unidos ante el Vaticano.

Siempre un lugar deseable para vivir y trabajar, después de 20 años bajo la conducción del alcalde Menino, Boston es ahora una ciudad diferente y mejor.

En las pasadas dos décadas, la ciudad se ha convertido en un lugar significativamente multicultural. Un gran vocero de la diversidad, el alcalde que fundó la Oficina de Nuevos Bostonianos en 1998, siempre se ha referido a la creciente población latina, como un valioso  bien, y nunca le ha fallado en su respaldo.

El alcalde nos ha dirigido hacia muchos e inolvidables eventos, incluyendo la Convención Demócrata Nacional de 2004, la tragedia del 11 de septiembre, la Gran Recesión, el campeonato de los Bruins y los Patriotas, y aún la caída de los Red Sox  “El Curso del Bambino”  en el año 2004.

Bajo la administración de Menino, la ciudad ha cambiado su apariencia física para siempre. Bajo su liderazgo, grandes proyectos como el “Big Dig” (Sistema de túneles y puentes), el “Rose Kennedy Greenway”, el simbólico punto de referencia el Puente  Zakim  y el Centro de Convenciones, han elevado a Boston al estatus de una imbatible “Ciudad de Clase Mundial”, como el alcalde siempre la quiso llamar.

Todos los ciudadanos de Boston tenemos con el alcalde una gran deuda de gratitud. Con unos nueve meses que le quedan en su oficina, el alcalde,  sin duda alguna, continuará moviendo la ciudad hacia adelante.

Los zapatos de Menino quedan grandes para quien los quiera llenar.  En su alocución de la semana pasada, el alcalde no hizo referencia a su posible sucesor.  En lugar de eso, elevó su voz para decirle a la multitud en el Faneuil Hall: “Solamente les pido que elijan a alguien que quiera esta ciudad tanto como yo”.

 

Goodbye to a Great Leader

Last week at Faneuil Hall, Boston Mayor Thomas announced that he will not seek an unprecedented sixth term.  It is almost hard to remember a time when the city was not led by the mayor, who assumed office in 1993 when Ray Flynn was appointed as ambassador to Vatican City.

Always a desirable place to live and work, after twenty years under Mayor Menino’s guidance, Boston is now a different and even better place.

In the past two decades, the city has become remarkably more multicultural.  A vocal champion of diversity, the Mayor, who founded the Office of New Bostonians in 1998, has always regarded the city’s growing Latino population, as an enormous asset, and has never faltered in his support.

The Mayor has steered us through many historic and unforgettable events, including the Democratic National Convention in 2004, the 9/11 tragedy, the Great Recession, championships by the Bruins and Patriots, and even the breaking of the Red Sox’s “Curse of the Bambino” in 2004.

Under Mayor Menino, the city’s physical face has also been changed forever.  Under his leadership, major projects such as the Big Dig, the Rose Kennedy Greenway, the landmark Zakim Bridge and the Convention Center, have elevated Boston to its status as an indisputable “world class city,” as the Mayor always liked to say. G

All of Boston’s citizens owe the Mayor a huge debt of gratitude.  With some nine months left in office, the Mayor will no doubt continue moving the city forward.

Mayor Menino’s shoes are very big ones to fill.  At last week’s announcement, the Mayor did not suggest a possible successor.   Instead, he told the crowd at Faneuil Hall, “I just ask that you choose someone who loves this city as much as I do.”

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