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Hay una oposición que se frota las manos, un pueblo que llora su muerte y una Venezuela partida en dos que espera en 30 dias nuevas elecciones que pondría fin a una aventura socialista inspirada en la Revolución de Fidel Castro.

Para unos es un día de duelo, para otros de celebración, de júbilo a una muerte ya anunciada del presidente venezolano, Hugo Chávez, después de batallar año y medio contra el cáncer que le impidió asumir su cuarto mandato consecutivo. Por ahora el vicepresidente Nicolás Maduro, designado heredero político por el propio fenecido mandatario, está al frente de la revolución bolivariana, pero muchos se preguntan si con la muerte de Chávez se pondría fin a una aventura socialista inspirada en la Revolución de Fidel Castro.
Después de Chávez ¿Qué? es la pregunta del millón. Hasta ahora son muchas las especulaciones, pero es más el mar de incertidumbre que deja el fallecido mandatario –que llegó al poder en 1999– por la lucha del poder entre las fuerzas del chavismo y de la oposición que ya ven a la vuelta de la esquina nuevas elecciones en una Venezuela muy polarizada.
Maduro es el candidato de Chávez para sucederlo en el cargo ante un Enrique Capriles, el candidato de la oposición que a través de las redes sociales lamentó la muerte del lider boliviariano y abogó por la unidad y por “nuestro profundo amor a Venezuela”.
La televisión transmitió al mundo a un Maduro tembloroso, ahogado en la pena, diciendo “les doy la más dura y trágica noticia que podamos transmitir a nuestro pueblo, ha fallecido el jefe de la revolución y llamamos a la unidad y a la tranquilidad de nuestro pueblo”.
El anuncio de la muerte de Chávez se regó como polvora por todo el mundo, generando en Venezuela episodios de violencia entre los chavistas y opositores. Pero la pregunta que se repiten muchas personas es ¿qué va a pasar ahora en Venezuela?
La Constitución chavista establece que en 30 días se deberían convocar a nuevas elecciones y por lo que se sabe el fenecido Hugo Chávez ya eligió a Nicolás Maduro como su sucesor, pero al interior de las fuerzas del movimiento bolivariano hay una corriente opositora que se niega a aceptar los designios del fallecido presidente, lo que –según analistas– podría generar en una rebelión.
El cáncer que causó la muerte de Chávez estuvo rodeado de un manto de misterio y estuvo por varios meses en el centro de la política venezolana. Muchas veces se escuchó decir al presidente “me tomo la pastilla y ya” dejando en el misterio su enfermedad y sus contínuos viajes a Cuba.
Chávez se llevó a la muerte sus ambiciones de extender a casi dos décadas su permanencia en el poder y por ahora nada está claro de quién deberá asumir su cargo.
Según la constitución venezolana, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, debería asumir la presidencia ya que Chávez nunca fue juramentado para su nuevo mandato tras el triunfo electoral de octubre pasado. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que el vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro, sea designado. En todo caso, el presidente provisional debería convocar a nuevas elecciones presidenciales dentro de un plazo de 30 días.
Chávez gobernó por más de 13 años haciendo uso del mayor auge petrolero registrado en la historia de Venezuela para instaurar su denominado Socialismo del Siglo XXI y proyectar un liderazgo internacional que tuvo hondo calado en muchos países latinoamericanos.
Cientos de miles de millones de dólares fueron destinados a voluminosos programas sociales dirigidos a mejorar las condiciones de vida de millones de venezolanos de bajos recursos.
Pero su sostenido ataque contra el sector privado, declarado como causante de la miseria, efectivamente destruyó gran parte de la capacidad productiva del país, dejando a Venezuela más dependiente de su renta petrolera y peligrosamente más vulnerable a las fluctuaciones de los precios del petróleo.
Su mandato también coincidió con un descuido general de los principales problemas del país.
“El balance, después de todos estos años, es que los problemas que teníamos en 1998 son exactamente los mismos, pero agravados”, dijo José Vicente Carrasquero, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela.
Estos incluyen una escalada del auge delictivo que llevó a la nación petrolera a convertirse en una de las más peligrosas del continente, con más de 18,000 asesinatos por año, un elevado desempleo, una de las tasas de inflación más alta tasas del mundo, un pronunciado déficit habitacional, racionamiento eléctrico y un deterioro generalizado de la infraestructura.
Freddy Guevara, lider político venezolano, no ocultó sus temores por lo que podría pasar en su pais “con la inseguridad y con mucho armamento en las calles” pidiendo al pueblo estar muy vigilantes. Las elecciones ya están en camino y lo que pueda pasar en el país bolivariano es una preocupación no sólo de los venezolanos sino del mundo entero.

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