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Cuando alistaba mi viaje para el Mundial de Rusia muchas veces me pregunté si era un riesgo. Las amenazas de “boictotear” esta fiesta mundialista se repetían. Muchos temían una repetición de escenas brutales, de violencia. Nada de eso hay o por lo menos en lo que llevo en suelo ruso he quedado impresionado por el Kremlin y la Plaza Roja que fueron incluidos en 1990 en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. La Plaza Roja a la que escuché repetidamente mentar por diversas circunstancias es maravillosa, impresionante.

En las calles se observa un gran ambiente de fiesta mundialista, se estima que Rusia recibirá unos 600,000 visitantes que dejarán una “caja sólida” a las autoridades rusas que han extremado las medidas de seguridad durante el mundial que ya comenzó hasta el 15 de julio.

Todos chequeados

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha dicho que “no está preocupado en lo absoluto” por las amenazas de violencia de los fanáticos. La razón es que el gobierno ruso hizo que todos los visitantes usen una tarjeta de identificación llamada Fan Id para chequearles hasta el mínimo detalle.

Para ver los partidos del Mundial todos los aficionados necesitan portar esa identificación que contiene una fotografía, detalles de contacto y son validas como una especie de visa. Yo la llevo colgada en el pecho y abre puertas y puedes subir a los buses o trenes de transportación gratis, sin pagar un solo rublo.

Mucha gente se preguntaba si Rusia estaba preparada para un Mundial de 10,000 millones de dólares y ya lo demostró que sí.

La Selección rusa nos abrió las puertas vistiendo las camisetas de los 31 países participantes en un gesto de darle la bienvenida a los equipos mundialistas y a todos los visitantes.

Lo sorprendente

Moscú es sorprendente, tiene muchos atractivos y La Plaza Roja que es el principal centro de atracción con el Kremlin, el Mausoleo de Lenin, las catedrales de San Basilio y de Kazán, el Museo Estatal de Historia de Rusia o las Galerías GUM, es impresionante. Cada uno tiene su propia interpretación.

Descubrir un nuevo país, un país comunista es otra historia. No nos importa mirar la política, sino lo que se vive ahora con la más grande fiesta mundialista y conocer de la generosidad de los rusos cuya historia se remonta a miles de años y es un país con 180 étnias diferentes en el que conviven el cristianismo, el Islam y el Budismo, además de las creencias tradicionales.

Lo que más me atrae de un Mundial son las mascotas que es un invento dominado por el capitalismo. Los inventores fueron los ingleses en 1966, con Willie: un león con playera del Reino Unido. Ahora es Zabivaka que en ruso significa “el que anota”, un nombre más que apropiado para este lobo que irradia diversión, simpatía y seguridad.

Lo cierto es que ya comenzó el Mundial y todos los que estamos siguiendo a nuestras selecciones y los que no “podrán hacerse su propia impresión de Rusia y de los rusos” como dice Sorokin. A mi que me sigan las rusas.

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