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Boston Gets Back to Work

With the last day of summer, which officially ends with the autumnal equinox on September 22, just around the corner, Greater Boston gets serious in the fall.  It’s back to school and work. By now, you’ve no doubt noted that the students have returned. Classes have started at the city’s 35 colleges, universities and community colleges.  Traffic has noticeably increased, the trains are more crowded, and so, too, are the sidewalks and supermarkets.

But these woes are small compared to the nearly $5 billion, estimated by the Boston Redevelopment Authority, that’s pumped into the area’s economy by the more than 150,000 full-time students. (Not to mention that institutions of higher learning here support a total of almost 70,000 people.)

Sure, students spend their bucks at hotels, restaurants, nightclubs, and trendy downtown stores, but with their population distributed through all of the parts of the city, they also shop at small, local mom and pop shops, from bakeries to bodegas, helping to keep our neighborhoods lively and these many businesses prosperous.

Fall is also surprisingly the city’s peak time for tourists, who come to view our fabled foliage.  Hundreds of thousands of leaf-peepers arrive during each glorious New England autumn, spending on average more than $1,000 per family.  Many of these same visitors are drawn here by a wealth of cultural opportunities like the Symphony, theaters, and museums, which all initiate new seasons in the fall.

Speaking of visitors, Greater Boston has grown to become one of the country’s leading destinations for foreign students.  According to a new report, foreign students spent $1.8 billion between 2008-2012 on college tuition, and $933 million on other living costs. 

Despite some improvement, while the nation’s economy still struggles to gain solid footing, leading indicator in Boston are very good. The city’s unemployment rate is below the national average and it is lower than other major cities like Chicago and New York.

With summer’s sweet memories fading more swiftly than your tan, for some September is often a bittersweet month. Let’s remind ourselves how fortunate we are to live in this thriving city, a textbook example of the often lauded “knowledge” or “innovation” economy, during one of the most beautiful times of the year.

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Boston regresa a trabajar

Con el último día de verano, que oficialmente finaliza con el equinoxio otoñal el 22 de septiembre, justamente a la vuelta de la esquina, el área metropolitana de Boston llega seriamente a la estación de otoño. De regreso tanto a la escuela como al trabajo. Por ahora, usted ha notado sin duda que volvieron los estudiantes.  Las clases han iniciado en los 35 colegios de la ciudad, universidades y colegios comunitarios. El tráfico se ha incrementado notoriamente, los trenes están ahora más llenos, así como las aceras y supermercados.

Pero esto es pequeño comparado con cerca de $5 billones, calculados por The Boston Redevelopment Authority (La autoridad para el redesarrollo de Boston) que han puesto en la economía del área  más de 150,000 estudiantes de tiempo completo. (Sin mencionar que las instituciones de educación superior tienen un total de casi 70 mil personas).

Seguro, los estudiantes gastan sus dólares en hoteles, restaurantes, clubes nocturnos y tiendas de moda en el centro. Pero con su población distribuida en todos los lugares de la ciudad, ellos también compran en pequeños negocios, panaderías y tiendas de víveres, ayudando a mantener vivos nuestros vecindarios y dándole prosperidad a muchos de esos negocios.

El otoño también es sorpresivamente la hora pico de la ciudad para los turistas que vienen a admirar el cambio de follaje. Cientos de miles de buscadores de hojas llegan a Nueva Inglaterra durante el glorioso otoño, gastando en promedio más de $1,000 por familia. Muchos de los mismos visitantes llegan en busca de oportunidades de la riqueza cultural como la Sinfónica, teatros y museos que inician nuevas sesiones en el otoño.

Boston ha crecido hasta llegar a convertirse en el destino líder de los estudiantes extranjeros. De acuerdo con nuevos reportes, los estudiantes foráneos gastaron $1.8 billones entre los años 2008 y 2012 en matriculas universitarias, y $933 millones en vivienda y otros costos.

Mientras la economía de la nación todavía lucha por ganar solidez, los indicadores de Boston son muy buenos. El índice de desempleo de la ciudad está por debajo del promedio nacional y es más bajo que el de otras ciudades como Chicago y Nueva York.

Con los dulces recuerdos del verano que van desapareciendo más rápido que su bronceado, para algunos septiembre es a menudo un mes agridulce. Recordemos cómo somos de afortunados de vivir en esta ciudad y disfrutemos de la siguiente estación que ya se aproxima.

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