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Foto El Mundo Boston

Estudiantes de todo el país vuelven a salir a las calles para demandar leyes que limiten el acceso a las armas. “No más tragedias” como la ocurrida en la escuela de La Florida que dejó 17 muertos, dicen. Pero la alarma sigue encendiéndose en diferentes escuelas, incluso en East Boston y Methuen. “¿Para qué armar a los maestros? sería peor, sería generar violencia con más violencia”, aseguran profesores y activistas vinculados al sistema educativo.

Boston – Cada día las demandas crecen, los gritos de no más tragedias en las escuelas aumentan. Los movimientos juveniles para exigir leyes que generen un mayor control de armas se acrecientan. Las voces de “nunca más” se multiplican y se escuchan en Boston, Florida, New York y en todo el país. Washington fue el punto de encuentro de miles de estudiantes que tocaron las puertas del Capitolio y gritaron en la Casa Blanca “no más tiroteos en las escuelas”. Los estudiantes volvieron a salir a las calles para exigir que se aprueben leyes que eviten tragedias como la ocurrida en Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland, Florida, donde murieron 17 personas.

Pero las tragedias con armas de fuego siguen ocurriendo en diferentes escuelas del país, así como las amenazas veladas de estudiantes en centros educativos de East Boston y Methuen que han generado diversas reacciones de alarma.

¿Hasta cuándo las autoridades federales y estatales van a tener control en las escuelas? se pregunta Fredy Aldana en las redes sociales de El Mundo Boston. “Esto es demasiado, no podemos seguir así en un país en el que supuestamente estamos más seguros. Lo de las armas parece incontrolable”, reflexiones como esta se hacen muchos padres de familia.

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El temor, el miedo de los padres de enviar a sus hijos a la escuela crece cada día porque, según dicen, la muerte de estudiantes en diferentes escuelas del país no se detiene. Y los gritos de “Basta ya” tampoco “se van a detener. Nuestro movimiento juvenil va a generar un alto a las armas”, subrayan estudiantes en la “marcha por nuestras vidas”.

Pero muchos padres de familia se preguntan cada día ¿qué está pasando en nuestras escuelas? Lo ocurrido en centros educativos de East Boston y Methuen tiene a la comunidad en sobresaltos.

En el High School de East Boston, Kevin Vásquez Funes, de 19 años, originario de El Salvador, fue arrestado por la policía bajo los cargos de “amenazar con disparar a la escuela”. Salió en libertad pagando una fianza de 5,000 dólares, pero luego inmigración lo arrestó por estar indocumentado. La amenaza o broma le costؚó caro.

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En la escuela secundaria de Methuen, la policía arrestó a un estudiante de 16 años del décimo grado por amenazar con disparar en su plantel. Los agentes allanaron la vivienda del sospechoso, pero no encontraron ningún arma de fuego.

El jefe de la policía, Joseph Solomon, aseguró que ese tipo de amenazas son inaceptables, y se castigarán con todo el peso de la ley.

Pero ¿Por qué está ocurriendo esto?

“Porque sacar la oración y la biblia de las escuelas ha desencadenado una ola de odio y rencor, lo que quiere el presidente Trump entregando armas en las escuelas es provocar una guerra al interior de los planteles con más muertes sin sentido. La raíz del problema es otro, nuestros hijos están perdiendo el valor a la vida, este es un país que sus fundamentos son cristianos, Estados Unidos tiene que volver a Dios. Yo no creo que sea necesario armar a nadie, sino trabajar en una reforma para mantener las armas fuera de las escuelas y del país”, sostiene Domingo Domínguez, ex maestro de escuela y padre de familia.

“Es hora de que Estados Unidos vuelva a sus valores fundamentales donde tenía a Dios en primer lugar y le daba a los jóvenes la facultad para entender la vida”, anota.

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Mientras hablaba con Domínguez otro tiroteo ocurría en la escuela secundaria Great Mills, en el condado St. Mary, en Maryland. El atacante, que también era estudiante, comenzó a disparar en un pasillo del centro y finalmente murió como consecuencia de un balazo que le disparó un oficial de seguridad del centro. El atacante dejó dos estudiantes heridos. Por ahora, se desconoce el motivo que llevó al joven a disparar contra sus compañeros.

¿Armar a los maestros sería la solución?

“De ninguna manera, el maestro ha sido capacitado, educado para enseñar no para agarrarse a balazos. Las armas responden a una acción, pero no previenen la acción, tenemos que invertir más dinero para ser más proactivos. Las escuelas deben tener máquinas para detectar no solo las armas de fuego sino los cuchillo, las navajas o cualquier arma peligrosa”, asegura María Carrasco, ex miembro del Comité Escolar de Lynn y una de las activistas más reconocidas por la comunidad.

“Hay que invertir en la seguridad de nuestros estudiantes, pero no con armas ni dándole entrenamiento a los docentes sino con leyes que limiten el acceso a las armas de fuego”, anota.

¿Quién me va a decir a mi que un profesor que está capacitado para enseñar va a tener la capacidad para agarrarse a balazos con un estudiante? reflexiona Carrasco.

La gente está asqueada de tanta violencia en las escuelas

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Las manifestaciones de apoyo a los estudiantes sigue creciendo por todos lados. Porque la gente está asqueada con tanta violencia en las escuelas. “Queremos cambio” y “Soy el siguiente”, decían estudiantes en la “Marcha por nuestras vidas”. Pero la palabra “Basta”, el lema central de las protestas, retumbó en Boston, Lawrence, Lynn, Salem, Worcester,  Framigham y en todo el país.

En Massachusetts ya hay un código para que los niños y maestros puedan enviar mensajes de texto si pasa algo en su escuela. Pero ¿será suficiente?

Las manifestaciones de protesta contra las armas van a seguir. El movimiento estudiantil planea otras acciones que obliguen a los legisladores aprobar leyes para un mayor control de armas y aumente la seguridad en las escuelas, así como piden al presidente Trump que deje de promover armar a los maestros y apoye la propuesta de elevar de 18 a 21 años la edad para comprar un arma.