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Desde el 17 de septiembre de 1630, cuando los puritanos la fundaron  en la península de Shawmut, la capital de Massachusetts  ha sido escenario de acontecimientos destacados que han marcado la historia de los Estados Unidos.

Beantown (ciudad de los frijoles o habichuelas), el Centro del Universo,  el Corazón de la Libertad, el Centro del Arte Moderno, la Atenas de América y la Ciudad de los Caminantes, son denominaciones que se  ha  ganado Boston, un centro con más de 100 entidades universitarias y una comunidad diversa, de todos los colores.

En 1790, solamente 18,320 personas vivían en esta metrópoli, donde hoy residimos 4 millones 522 mil 858 habitantes  en la zona metropolitana.

Mucha sangre ha sido derramada desde  finales del siglo XVIII, cuando  Boston fue el centro de  la Revolución estadounidense.  La Masacre de Boston, el Motín del té,  la Batalla de Bunker Hill y el Sitio de Boston dejaron huellas dolorosas.

Desde el cerro de Beacon  Hill, donde está la Casa de Gobierno, los bostonianos le arrebataron espacio al mar, llenando los pantanos y lagunas con escombros de incendios y material de playa. El South End, el Barrio Chino, el Distrito Financiero, Haymarket Square  y el West End son hoy tierra firme.

El gran incendio de 1872 volvió cenizas las esperanzas de muchas familias.

Aunque el “Estrangulador de Boston” y otras historias han empañado su imagen, Boston fundó el primer sistema de trenes, la primera biblioteca pública y otras obras pioneras.

Ante duros golpes como el del 15 de abril de 2013, y la salida de los terroristas que volaron las Torres Gemelas de Nueva York,  los valores positivos tienen más peso en la valiente historia de esta capital cultural y deportiva.

Ciudades hermanas de todo el mundo, comenzando por Nueva York, han expresado solidaridad con Boston.

Es el momento de estar más unidos, de amar más esta urbe que nos brinda hospitalidad y empleo. Ser más colaboradores y serviciales, tomar como nuestra esta querida ciudad, comprender su cultura y respetar sus leyes.

Somos parte de ella y le debemos la educación de la familia. Apoyemos las campañas cívicas.

¡ Seamos líderes de la paz!

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