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Por Máximo Torres

Optimismo más que desilusión. El mensaje que llevó una delegación de activistas que viajó a Washington para “cabildear” con miembros del Congreso y de la Casa Blanca a la luz de una reforma migratoria “justa y humana” tuvo efectos positivos.

“Regreso con mucho optimismo porque la luz se nos está abriendo para lograr cuanto antes la aprobación de una ley que beneficie a los 11 o 12 millones de inmigrantes indocu-mentados”, dice Antonio Amaya, director ejecutivo de la Comunidad Inc., una de las organizaciones que formó parte de la delegación.

“Hay cierto sentimiento de que podría pasar este año y eso lo vamos a ver a partir de la segunda o tercera semana de marzo cuando se pongan sobre la mesa las propuestas de una reforma migratoria. A partir de agosto o septiembre puede ser que haya algo concreto”, apunta Amaya.

Gladys Vega, directora ejecutiva de la Colaborativa de Chelsea, destacó el trabajo de su organización, señalando que uno de los puntos principales de su viaje fueron los testimonios que dieron varios de sus miembros a la recién elegida senadora por Massachusetts Elizabeth Warren. El grupo de su organización fue uno de los más numerosos de la delegación de activistas que forman parte de la Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y del Caribe (NALACC).

“Nuestro mensaje fue pedir por una reforma justa e integral con vía a la ciudadanía, para quienes han vivido por más de 3 años, demuestren buen carácter moral, han pagado sus impuestos y hablan el idioma inglés básico”, expresa Lucy Pineda, directora ejecutiva de Latinos Unidos de Massachusetts (LUMA), que integró también la delegación.

Patricia Solbalvarro y Vilma Gálvez de ALPHA, Patricia Montes y José Palma de Centro Presente, Magaly Troncoso del Centro de Desarrollo Dominicano, Yessenia Alfaro de la Colaborativa de Chelsea, entre otros, estuvieron igualmente en Washington.

La activista Pineda cree que dentro del paquete de reforma migratoria se debe incluir a los que tienen TPS como es el caso de Honduras y Nicaragua desde 1998 y El Salvador desde el 2001. “Deberían estar en el paquete, porque dejarlos en lista de espera cuando ya están dentro del país contribuyendo a la economía”, dice.

También plantearon poner un alto a las deportaciones y dejar a un lado el tema de la seguridad fronteriza.

“Esperamos las promesas del presidente Obama y si ambos partidos no presentan una propuesta real a finales de marzo puede quedar otra vez en el olvido como en el pasado”, analiza Pineda.

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