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El inmigrante que vino en busca de la tierra prometida debe vivir plazos cortos. Las ilusiones a mediano o largo plazo se esfuman como los planes de visitar el gimnasio o llevar una dieta orgánica.

Debemos disfrutar del afecto familiar -aun en la distancia- viviendo plenamente cada minuto, cada llamada telefónica, cada sonrisa en una foto o video.

Lo que hoy es felicidad, mañana será un recuerdo.

La salud completa que Dios nos permite puede variar como la presencia del sol.

La firmeza en el empleo puede cambiar con la decisión personal de un empresario. Por ello, hay que imprimirte todo el amor al oficio que desempeñamos porque mañana podemos estar en la lista de desocupados…y hasta desamparados.

Alimentando la mente con pensamientos constructivos, borrando el odio y perdonándonos por haber perdido la fe en momentos desesperados, esos cambios serán gratificantes.

Estamos expuestos a todo. No somos dueños de las decisiones, pero nos podemos aproximar a ellas con nuestros aportes sinceros hacia quienes nos han dado la mano en tropiezos anteriores.

Buscar el bien nos ayuda a transitar el camino correcto.

No sabemos lo que llegará mañana, pero demos gracias adelantadas por los beneficios que se acercan.

Que sea un motivo para pedir perdón a quienes hemos ofendido. Y dar gracias a TODOS por su amistad y comprensión.

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