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Apreciados Senadores Flake y McCain:

El jueves en la noche escuché que alguien tocaba a mi puerta. Miré por la ventana y los agentes de Inmigración me pidieron que les abriera porque estaban dirigiendo una “investigación”.

Ellos preguntaron por María, mi madre, y tan pronto como ella dio un paso hacia afuera ellos la tomaron abruptamente con fuerza y la amarraron con esposas, frente a mí y a Ángel, mi hermano de 16 años. También detuvieron a mi hermano mayor, sin causa conocida. Ángel les indicó a los agentes que mi madre y mi hermano necesitaban tomar medicamentos contra el cáncer, la diabetes y la presión alta. Los agentes se burlaron en su cara y lo ignoraron. Me sentí sin ayuda. Ante este terrífico escenario no sabía qué hacer. Yo quería correr y sacarlos a ambos, pero no pude.

Pasé toda la noche llorando y solitaria. En cada esquina de mi casa, las memorias y huellas de mi madre y mi hermano estaban allí. Me habían quitado a las personas más queridas por mí.

En ese momento recordé que soy una activista pro-inmigrante y que lucho por defender los derechos y que tengo un respaldo nacional y un movimiento de jóvenes detrás de mí. En pocos minutos hice llamadas, redacté mensajes de texto y entré a los medios sociales de Internet para contarles a mis amigos lo que acababa de ocurrir.

Implorando, hice un llamado a la acción.

Casi inmediatamente, con líderes de la comunidad y oficiales electos de Arizona, Florida, Nueva York y Washington activé una red nacional de poder político dentro de la comunidad latina. A la mañana siguiente, mi hermano salió de su detención. El mismo día, tres horas más tarde, me di cuenta que el autobús que llevaba a mi madre hacia la frontera, se había devuelto y mi madre regresó a la casa.

Mi relato no es único. Esto ocurre diariamente. Pero no todos tienen la fuerza o el respaldo de un movimiento nacional. La falta de protección es real y se refleja en la deportación de 400,000 familias que se ven separadas de sus niños nacidos en los Estados Unidos, sus esposas y familiares cercanos.

Estimados senadores, ustedes, sus hijos y nietos nunca tendrán esta dolorosa experiencia. Pero muchos de sus votantes sí la tienen.

Es la hora de que el honorable Congreso se concentre en una inteligente aplicación de la ley que verdaderamente se enfoque en los criminales y terroristas. Y todo esto debe ser bajo la administración Obama, que no ha tomado el liderazgo en el tema de Inmigración y en vez ha adoptado fallidos programas como “Comunidades Seguras” y 287-G.

Los mismos activistas y los americanos de cada día, quienes firmaron miles de peticiones e hicieron miles de llamadas telefónicas esa noche, le están pidiendo al sistema que proteja sus familias y proteja nuestros derechos como seres humanos.

Es el momento para que el Congreso demuestre liderazgo y no espere más. El Congreso debe asumir su poder constitucional y legislativo para liderar la política migratoria. Esto significa una política que promoverá la unidad familiar y no más leyes como las adoptadas en el estado de Arizona.

Senadores Mccain y Flake, les estoy pidiendo su compañía y que escuchen la historia de mi familia para estar seguros de que su liderazgo está guiado por las verdaderas historias de Arizona, los relatos de una nueva generación de americanos en nuestra lucha.

Dentro de los próximos días, nosotros activaremos una red nacional, no solamente con activistas sino también con americanos común y corrientes, especialmente con la comunidad latina, y los medios de comunicación para asegurarnos de que los oficiales electos escuchen nuestras voces demandando una reforma migratoria moderna y humana.

Tenemos la esperanza de que podemos trabajar con ustedes y sus líderes para lograr una reforma real en el año 2013.

Cordialmente,

Erika Andiola

Maria Arreola

Heriberto Andiola

Angel Fernandez