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Distinguidos caballeros:

Opino cono un habitante común, no me gusta la política.

El NO para el casino de East Boston fue un triunfo para la moral y una derrota para las ambiciones monetarias de quienes se ocupan solamente de los ingresos billonarios, sin tener en cuenta la dependencia que genera el juego y los vicios y delitos que se derivan.

Ojalá que se presenten otras oportunidades de 4 mil empleos, pero sin comprometer la salud mental y las tradiciones espirituales nuestras.

Las iglesias jugaron un papel determinante en dicha elección.

Salvatore Arrubla

Orient Heights, Boston

 

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Amigos:

Felicito a los pocos hispanos que votaron el 5 de noviembre por alcalde, concejales y comités escolares.

Aunque la votación fue más alta esta vez, en general, el voto hispano estuvo escaso. Muchos inmigrantes ya nacionalizados no ejercieron el deber y el derecho de elegir. Dejaron que otros tomaran la decisión.

No fueron los hispanos de East Boston quienes eligieron el NO para el casino. Su participación fue mejor esta vez, pero la elección definitiva fue del resto de la población que tiene la disciplina electoral como un factor determinante. Son votantes bien aleccionados que vienen sufragando desde hace más de medio siglo.

Tenemos mucho que aprender en civismo y política.

Antonieta Ledesma

Revere, MA

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