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Boston – El fallecido exjugador de los Patriotas, Aaron Hernandez, quien se quitó la vida mientras cumplía una sentencia por homicidio, sufría del caso más severo de “CTE” que se haya visto en un paciente de su edad.

Según un estudio de la Universidad de Boston, a sus 27 años, Hernández padecía un daño sustancial en varias partes del cerebro, producto de la encefalopatía traumática crónica.

De acuerdo con la doctora Ann Mackee, quien presentó los hallazgos, no podía asegurar que el comportamiento del antiguo jugador fuera resultado del “CTE”, aunque las personas con esta enfermedad tienen dificultad para controlar sus impulsos agresivos.

“No podemos tomar la patología y explicar el comportamiento”, afirmó McKee. “Pero podemos decir colectivamente, con nuestra experiencia colectiva, que los individuos con CTE –y con CTE de esta gravedad– tienen dificultades para controlar los impulsos, tomar decisiones, inhibir los impulsos de agresión, la volatilidad emocional, los comportamientos de ira”, subrayó.

McKee mostró su inquietud este jueves porque “hay una preocupación en el hecho de que estamos viendo la enfermedad en estado avanzado en jóvenes atletas”, como en el caso de Hernández. “Sea porque juegan de manera más agresiva o porque empiezan (a jugar) a edades más tempranas, no lo sabemos”, recalcó.