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La Corte Suprema de Justicia falló este martes a favor del veto migratorio del presidente Trump, una polémica medida que prohíbe la entrada a Estados Unidos de personas provenientes de seis países de mayoría musulmana, además de Venezuela y Corea del Norte.

La decisión se tomó con cinco votos a favor de los magistrados conservadores y cuatro en contra. Con este fallo termina por ahora una feroz lucha en los tribunales sobre si la política representaba una prohibición ilegal.

El dictamen de los juristas le concede a Trump una importante victoria y le abre las puertas para seguir empujando una dura política migratoria prometida a sus electores durante la campaña.

En el caso de Venezuela, los afectados por la medida son, según informó en su día la Casa Blanca, “funcionarios de los organismos gubernamentales que participan en los procedimientos de investigación y selección” para la concesión de visas.

Sin embargo, Julio Henríquez, un abogado migratorio que reside en Boston, asegura que el drama con las visas lo viven todos los venezolanos.

“Ya estamos viendo un cambio bien dramático en la forma en la que se tratan a los venezolanos no solo cuando llegan a Estados Unidos, sino también cuando están solicitando la renovación, o cuando se les entrega una visa nueva”, comentó Henríquez.

“Hemos visto un aumento dramático de la cantidad de venezolanos a los que les han negado la visa, e incluso grupos familiares que se presentan a solicitar una renovación. Esto lo estamos viendo desde hace algún tiempo, y lo que vamos a ver con la decisión de la Corte Suprema es que esta política va a continuar.

Libia, Chad, Irán, Irak, Corea del Norte, Siria, Venezuela, Yemen y Somalia tienen restricciones de distintos tipos, algunas más severas que otras. Las diferencias se basan particularmente en la cooperación con autoridades estadounidenses para identificar riesgos de seguridad.

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