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Suárez y Cavani son dos de sus principales armas para conquistar el Mundial de Rusia.

La Selección de fútbol de España llega como los grandes al Mundial de Rusia 2018. Con su último encuentro de preparación que terminó empatado 1-1 con Suiza, España mantuvo su invicto de cara al Mundial que bajo las directivas de Julen Lopetegui jugó 19 partidos en los que cosechó: 13 victorias y 6 empates. Además, anotó 60 goles y recibió sólo 13. En los últimos 300 partidos que disputó como local, la selección de La Roja obtuvo 211 victorias, 54 empates y 35 derrotas. “La Roja ha vuelto a ser La Roja. Solo resta su confirmación en otra gran pasarela. El guion lo tiene. Y jugadores para su dictado también”,dice un comentarista deportivo español.

Lo cierto es que España es otra de las selecciones favoritas para ganar el Mundial, tiene jugadores de primer nivel y pese a no contar en el partido ante Suiza con Sergio Busquets, víctima de una gastroenteritis, ni tampoco con Segio Ramos e Isco, ambos aún de vacaciones tras ganar la Champions League con Real Madrid, mostraron un equipo titular de garantías y se confirmó que Andrés Iniesta todavía tiene calidad en sus botines como para brillar.

La lista de titulares que tiene el representativo español es envidiable con Ramos, Jordi Alba, Busquets, Iniesta, Silva y Morata, además de Koke y Thiago –también presentes en el europeo francés-, Carvajal, Isco y Diego Costa, Villa, Fernando Torres, Marco Asensio, entre otros.

La Roja mantiene un equipo potente con tres futbolistas que son todo una garantía como Sergio Ramos, Iniesta y Silva. Los tres se perpetúan desde el trono conseguido en la Eurocopa de 2008 en Viena.

A lo largo del último año, España ha reverdecido con la misma tonificación de juego. Pese a que Lopetegui ha sido flexible con los sistemas, en este equipo sigue habiendo un elemento troncal: la pelota. La Roja gravita siempre en torno al balón.

Suiza le hizo el partido muy incómodo al equipo español. Fue valiente con su presión alta, que dificultó el juego de toque de su rival, y en la segunda parte se reagrupó cerca de su área con enorme disciplina.

La segunda mitad fue de claro dominio español, pero extrajo dos claras enseñanzas para el Mundial: es importante tener efectividad y cualquier concesión se paga cara. Así sucedió en el gol suizo, obra de Ricardo Rodríguez a los 62 minutos tras un grueso error del arquero David de Gea, que dejó un rebote servido para la aparición del lateral suizo.

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