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Silvia De La Sota es una joven de origen peruano que tiene un restaurante en Somerville de “comida saludable” y donde la raspadilla, raspado, o piragua tiene un sabor de fruta de los dioses.

Por Máximo Torres

Su sueño es hacer que la comunidad latina le ponga más atención a lo que ella llama “comida saludable”.  De allí que en su restaurante “Aguacate Verde” en Somerville, Silvia De La Sota se ha propuesto conquistar el paladar de los latinos con diferentes platos tradicionales que no son dañinos a la salud. “En Boston cada vez son más las personas subidas de peso, obesas, y lo que buscamos es dar a nuestros clientes una comida alternativa con mucho menos grasas saturadas”, afirma.

Silvia de la Sota, de origen peruano, llegó hace 20 años a los Estados Unidos como profesora de karate y con un título de obstetra bajo el brazo de la Universidad Mayor de San Marcos (la primera que se abrió como tal en el continente Americano), luego sacó un bachillerato en ciencias de la facultad de Arte y Ciencias de Harvard University. Silvia De La Sota trabajó por muchos años en salud pública hasta que quiso darle un vuelco a su vida porque –según dice—“siempre me han gustado los retos y por eso estoy aquí”.

Hace dos años incursionó en el mundo de los negocios comprando un restaurante mexicano y lo bautizó con el nombre de “Aguacate Verde”.

“El aguacate es muy saludable, y el verde es mi color favorito”, expresa esta joven mujer de origen latino que está manejando exitosamente este restaurante sola y que, según señala, “me ha tocado hacer de todo, cocino, hago las compras, atiendo a los clientes, organizo el menú, entreno a mis empleados y le doy 100% al restaurante”. 

También se da tiempo para vender raspadilla, raspado o piragua que tiene un sabor de fruta de los dioses.

“No han sido fáciles los primeros dos años, al comienzo la gente me decía ´no quiero comer saludable, de algo hay que morir´, pero ahora la gente entiende y pregunta más por nuestra comida saludable. Muchos de los platos son vegetarianos y veganos o sea sin ingredientes de origen animal”, anota.

Pero en “Aguacate Verde” se puede comer una rica torta o un sabroso tamal o pastel, un tacu tacu, un lomo saltado o cualquier otro plato que el público pida.  Al comienzo no quiso cambiar mucho el menú mexicano, pero después lo orientó más a comida latinoamericana y también peruana ha pedido de los anglosajones. “Es mucha la gente de esta zona que ha viajado a Perú y le gusta la comida peruana y ahora tengo un buffet peruano los sábados”, indica.

Ahora está luchando para que la Municipalidad de Somerville le apruebe la licencia de venta de vino y cervezas para complementar su menú. “Es la quinta vez que lo pido y esperamos que esta vez la apruebe porque la ciudad siempre me ha apoyado con otros proyectos”, dice.

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