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*Rescisión del Estatus de Protección Temporal tendrá efectos devastadores en los inmigrantes y sus familias

*200,000 inmigrantes salvadoreños en los Estados Unidos con TPS con trabajos, hogares y niños ciudadanos que se estima en 192,700 tendrían que irse o ser deportados.

*60,000 inmigrantes de Haití en los Estados Unidos con TPS con trabajos, hogares y aproximadamente 27,000 niños ciudadanos correrían la misma suerte.

*57,000 hondureños viven con TPS con trabajos, hogares y 53,700 niños ciudadanos estadounidenses tendrían que irse. 

*6,000 nicaragüenses se acogieron al TPS en el año 1999 con 2,500 niños ciudadanos norteamericanos tendrían que alistar maletas. 

Boston – El impacto sería desastroso. Sin el TPS más de 300,000 inmigrantes de El Salvador, Haití, Honduras y Nicaragua tendrían que decirle adiós al sueño americano y decirle a sus hijos “apaguen la luz que nos vamos”. Las fechas que el gobierno les ha puesto fin al programa de Estatus de Protección Temporal son diferentes y los últimos en irse serían los salvadoreños el 9 de septiembre del 2019. Los nicaragüenses serían los primeros en alistar maletas para su partida el 5 de enero próximo seguido por los haitianos el 22 de julio del otro año como fecha límite. De los hondureños aún no se tiene una fecha de salida.

El panorama es preocupante, el fin del TPS o Estatus de Protección Temporal que benefició a miles y miles de inmigrantes centroamericanos los ha sacudido como el huracán o terremoto que les dio la oportunidad de establecerse en Boston o en muchas otras ciudades de los Estados Unidos hace casi 20 años.

En el caso de los haitianos es desde el terremoto del 2010. Las protecciones para los salvadoreños han estado vigentes desde que los terremotos devastaron el país en 2001 y para los hondureños y nicaragüenses desde 1999 tras el paso del huracán Mitch.

Indignación, coraje…

El llanto, la desesperación está por todos lados, el anunciado fin del TPS que por años había sido extendido tiene a muchos en una suerte de indignación y coraje.

“Con o sin TPS nos quedamos”. Es la determinación que está corriendo entre los inmigrantes centroamericanos como una forma de darse ánimo y de provocar una rebelión en cadena de todos los “tepesianos”. 

“Es más la gente que va a ser afectada porque no solo somos los centroamericanos sino hay gente con TPS de Haití, Nepal, Sudán y otros países que suman alrededor de 450,000, de los cuales 200,000 son salvadoreños y 57,000 hondureños”, dice José Palma, Coordinador del Comité TPS Massachusetts, y miembro del Comité ejecutivo de la Alianza Nacional. 

En Massachusetts viven unos 7,000 inmigrantes con TPS y “hay personas protegidas bajo ese programa que tienen 25 y 30 años viviendo aquí y les resulta imposible imaginarse cómo serían sus vidas en sus países de origen. Muchos de nosotros tenemos hijos que han nacido aquí y no conocen nuestros países de origen”. 

“Voy a seguir luchando”

Palma salió de El Salvador hace más de 20 años, 17 de los cuales ha vivido bajo el TPS. “Vivimos momentos difíciles, yo tengo una familia a la que voy a defender y me voy a quedar aquí luchando por una residencia permanente para todos los tepesianos”, enfatiza.

Desde que el presidente Trump anunció el fin del TPS para los diferentes países que por casi dos décadas han tenido ese beneficio, el temor se ha apoderado de la comunidad y son muchas las preguntas que “nos hacemos”. 

¿Qué va a pasar con nuestros hijos? ¿Qué va a pasar con nuestros planes de retiro, con nuestras casas, con nuestros negocios?

“El llamado es que no hay que desesperarnos, hay que informarnos bien y tomar acción de una manera consciente. Cada día que pasa la preocupación va a ser mayor, pero vamos a seguir trabajando con los legisladores de Massachusetts y en coordinación con la Alianza para lograr una residencia permanente”. 

Apoyo en el Capitolio

Palma estuvo no hace mucho en Washington con miembros del Comité TPS Massachusetts y de la Alianza Nacional para buscar el apoyo de los Senadores Warren y Markey y de los Congresistas Katherine Clark y Kennedy III. “Vamos a trabajar juntos hasta lograr una legislación para una residencia permanente para todos los tepesianos”. 

Esta es la tercera vez que visita al Capitolio y los legisladores “nos están dando su apoyo y nos dicen que se van a asegurar de que el TPS sea incluido en cualquier acuerdo que se llegue con el gobierno en materia migratoria”.

Los países con más número de personas con TPS son El Salvador con 200,000, Honduras con 57,000, Haití con 60,000,  Nepal con 10,000, Nicaragua con 2000, Sudán, Nepal y otros países con cifras diferentes.  

Lo que opinan algunos “tepesianos”

*” Hay que asegurarse de hablar con un abogado confiable para ver si existe la posibilidad de arreglar su estatus migratorio, hay personas que pueden calificar y no lo saben”.

*”Vamos a quedarnos en la sombra, escondidos y no nos vamos, pero hay otros que ya están enviando sus cosas a sus países”.

*”El consejo es: luchemos juntos por una residencia permanente, queremos seguir viviendo con nuestras familias, unidos”.

*”Entregué casi toda mi vida a este país, trabajé sin descanso con el TPS, ahora estoy jubilado, recibo una pensión y tengo seguro de salud, lo voy a perder todo”: Mario Cabrera. 

 Algo más…

La súplica de los niños de padres con TPS

“Residencia ahora”

Escuchar las voces suplicantes de niños que sus padres tienen TPS es desgarrador. “Quisiera que los políticos en el Capitolio vean a mi madre llorar en un rincón de la casa diciendo que va a ser de nosotros sin el TPS, es una madre que se desvela por nosotros y trabaja tan duro que apenas duerme”, dice Charles Pineda. Su caso no es el único.

En Massachusetts viven 7,800 inmigrantes con TPS de El Salvador, Honduras y Haití, y hay 5,300 niños nacidos en diferentes ciudades de padres de los tres países que tienen el Estatus de Protección Temporal. 

Los niños que son ciudadanos han salido a la luz pública para abogar por sus padres en diferentes escenarios, incluso en la Alcaldía de Boston donde protestaron por la decisión de Trump de poner fin al programa federal de inmigración humanitaria. El TPS les permite trabajar legalmente en los Estados Unidos, pero tan pronto como “un abrir y cerrar de ojos” se acabará ese sueño. “Un año pasa volando y después me voy a quedar sin mis padres si deciden que me quede”, anota otra de los niños.

Elsa Pineda que trabaja desde las 5:00 de la mañana limpiando casas en Boston no quiere dejar a sus niños que son ciudadanos norteamericanos si la deportan.

Centro Presente, una de las organizaciones pro-inmigrantes que tiene sus oficinas en East Boston, muestra a través de su página de Facebook el testimonio de niños que no ocultan su dolor como Gabriela Martínez, de 10 años, de Leominster, que dice “”Para cumplir nuestros sueños, nuestros padres y familia necesitan residencia permanente, no solo TPS”.

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