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El Mundo repite esta editorial que fue originalmente publicada en noviembre 15 del 2012. Su mensaje es claro.

Sin duda alguna –en los años venideros- la reciente elección de 2012 será vista como un gran momento definitivo para el poder político latino en los Estados Unidos. Simplemente, sin el abrumador apoyo (más del 70% del voto hispano) la reelección del presidente Barack Obama para un segundo término, no hubiese sido posible.

Pero este fenómeno no es solamente lo que los demócratas y Obama hicieron para conquistar a los votantes latinos, sino también lo que NO hicieron los candidatos del Partido Republicano.

Desde los expertos de la corriente política hasta las voces conservadoras, cada uno ha reconocido que el pobre desempeño del Partido Republicano hacia los votantes hispanos, realmente le costó la Presidencia en 2012.

Para los más agudos observadores de estas elecciones, para muchos que no sabían o simplemente no querían saber, es el cambio demográfico de los Estados Unidos.

Un número record de latinos salió a votar, sumando más de 23 millones de votos –aproximadamente el 10% de los votantes de esta nación- el porcentaje más alto de todos los tiempos. Con un declive de votos blancos (los votantes blancos sumaron el 76% del total en 2008 y  72% en 2012), el Partido Republicano tiene que cambiar con respeto a los Hispanos, si quiere evitar más noches como la del martes.

Localmente, vimos una salida similar en la carrera hacia el Senado. Mientras Elizabeth Warren se embarcó en una histórica campaña en la búsqueda de los latinos, incluyendo anuncios en los periódicos, comerciales de tv, cuñas radiales en español con voces bien conocidas, y un esfuerzo desde la raíz que incluyó su presencia en la mayoría de los eventos latinos en todo el estado, el mensaje de Scott Brown fue visiblemente ausente en la comunidad, con la excepción de su presencia en la apertura de la oficina de su campaña en Jamaica Plain, tres semanas antes de las elecciones.

Esta elección ha dejado ciertamente un claro mensaje. El “Mapa Demográfico” está escrito en la pared. Al menos que el Partido Republicano cambie sus líneas, y arranque a comprometerse con el bloque de votantes de mayor crecimiento en la nación, el “problema latino” de los republicanos simplemente se volverá peor. 

El Mundo reproduces this editorial, originally published on November 15, 2012. The message is clear.

After the 2012 Election:  Have Republicans Learned Anything? 

Without a doubt –  years from now –  this recent Election 2012 will be looked back as a major defining moment for Latino political power in the United States. Simply put, without the overwhelming support (over 70% of the Latino vote), President Barack Obama’s reelection to a second term would not have been possible.

But this phenomenon is not just about what the Democrats and Obama did to woo Latino voters, but also about what the Republican party and it’s candidates did NOT do.

From mainstream political pundits to leading conservative voices, everyone has recognized that the Republican Party’s poor standing among Latino voters just cost them the presidency in 2012.

The most eye-opening sub-plot of this election for too many who simply didn’t or didn’t want to know is the changing demographics of America.

A record number of Latinos turned out to vote, comprising of over 23 million votes, approximately 10% of this nation’s voters – the highest percentage it has ever been. A with a declining white vote (white voters comprised 76% of total voters in 2008 and 72% in 2012), the Republican party has some serious soul searching to do if it wants to avoid more nights like last Tuesday evening.

Locally, we saw a similar outcome in the U.S Senate race. While Elizabeth Warren’s camp embarked on a historic Latino outreach campaign that included newspaper ads, TV commercials, radio spots in Spanish with well-known Latino voice-over talent and a grass roots effort that included being present at almost every major Latino event across the Commonwealth, Scott Brown’s message was conspicuously absent in the community – with the exception of an appearance at the opening of his campaign office in Jamaica Plain three weeks before the election.

This election has certainly delivered a very clear message. The “demographic writing” is on the wall. Unless the Republican Party changes its stripes and starts to engage the nation’s fastest growing voting block, the GOP’s “Latino problem” will only get worse.

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