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Carta abierta:

Marcos Devers, candidato a Representante Estatal

“Mientras cenaba junto a mi familia como de costumbre, vi a mi esposa e hija charlar como buenas amigas sobre cosas de la vida, y pensé en las familias de Lawrence, en todas las buenas personas de esta gran comunidad. Fue entonces cuando le pedí al Señor, mi Dios, que me diera palabras de sabiduría para responder el artículo del Señor Lantigua, publicado en el periódico el Mundo Boston hace unos días atrás. Y Dios puso esas palabras en mi boca.


Primero, quiero expresar mi más profundo pesar y rechazo por el triste y horrible contenido con el que el autor se expresó en contra nuestra amada comunidad. La descripción que él hace de nuestra comunidad es muy lamentable y deplorable. ¿Por qué?
Pues porque son un conjunto de ofensas y exageraciones en contra de nuestra comunidad que todos debemos repudiar enérgicamente. Él denuncia que nuestras calles están llenas de prostitutas, drogas, crímenes y mucho más. Pero la realidad, señor, Lantigua, es que nuestras calles no están llenas de prostitutas ni de drogas como dice usted. Todo lo contrario, las calles de nuestra comunidad están llenas de personas decentes y muy trabajadoras. Nuestras mujeres no son prostitutas, sino mujeres de principios e integridad. Nuestros hombres no son drogadictos o traficantes de drogas, sino hombres trabajadores y honestos. Nuestras muchachas no están perdidas en el abismo del embarazo prematuro. Nuestros muchachos no están perdidos en el abismo de las pandillas. Nuestros muchachos y muchachas están en las escuelas, estudian, son deportistas, son artistas, son soñadores.
Nadie debería juzgar a la mayoría de las buenas personas que están tomando buenas decisiones (siguiendo las reglas), por esas dos o tres personas que toman malas decisiones en una comunidad. Todas las comunidades del mundo tienen que lidiar con dos o tres pocos antisociales –antisociales que tienen arreglo si les dan los servicios que necesitan a tiempo y con empatía. Todos sabemos que a nuestra ciudad vienen de otras partes a traer delincuencia, y de eso no se nos puede ni culpar ni castigar. El gran activista indio de la no violencia activa, Mahatma Gandhi dijo una vez: “No debes perder la fe en la humanidad. La humanidad es como un océano; si algunas gotas del océano están sucias, el océano no se ensucia.”


Así, pueda que en el gran mar de personas de nuestra amada Lawrence existan algunas pocas gotas sucias, pero esas gotas son una pequeña parte que nunca ensuciarán la grandeza y maravillas que logran todos los días las muchas gotas limpias nuestras.
Así, pueda que en el gran mar de personas de nuestra amada Lawrence existan algunas pocas gotas sucias, pero esas gotas son una pequeña parte que nunca ensuciarán la grandeza y maravillas que logran todos los días las muchas gotas limpias nuestras.
Es cierto que tenemos muchos retos que enfrentar como comunidad. ¿Pero cuál comunidad no tiene que enfrentar sus retos también? Aun así, con los recursos limitados que hay disponibles, hemos estado avanzado gradual y progresivamente. Lawrence no está dividida, está más unida que nunca. A pesar de sus pocos recursos económicos y de los ataques, Lawrence se desarrolla como la flor de loto en su pantano. Lawrence avanza indeteniblemente.
Y para muestra, un botón: Nuestro sistema educativo está mejor que 5 años atrás y esto ha sido gracias al esfuerzo y compromiso de muchas personas trabajando juntas. La seguridad pública ha mejorado significativamente gracias al incremento de oficiales de policía bilingüe, y también al innovador programa de las rondas a pie para desalentar la delincuencia. Los brotes de incendios están más controlados gracias a los programas de concienciación que implementa el Departamento de Bombero de Lawrence y a su respuesta rápida. Las relaciones entre el alcalde y las demás instituciones públicas son armoniosas y respetuosas, lo que facilita la gobernabilidad de la ciudad. Muchos ciudadanos contribuyen y dinamizan significativamente a la actividad económica de la comunidad cuando crean sus propios negocios, tales como bodegas, agencias multiservicios, barberías, guarderías, tiendas de ropa, etc. Las agencias de servicio comunitarios contribuyen a empoderar a las personas de nuestra comunidad de mil formas, a través de sus importantes programas de ayuda socio-emocionales y socio-económicas.

Así, las personas antes de ser políticos son primeros seres humanos, y por tanto deben regirse por principios éticos universales. Así, de vez en cuando, la sociedad podría pasarle por alto a un político que caiga en la tentación de recurrir, ya sea por desesperación o por mal consejo, a levantar falsas acusaciones en contra de su oponente para tratar de ganar simpatía, pero difícilmente le perdone que trate de manchar su honra e imagen, tomando en cuenta que esa misma comunidad lo apoya y le da albergue generosamente. Mi padre siempre me decía: “Hijo, nunca muerdas las manos de quien te alimenta. No seas malagradecido”. Desacreditar a tu propia comunidad es pues un acto de traición y una vileza.
Lo que menos necesita nuestra comunidad es a otra persona que se sume a la lista de desacreditadores en contra nuestra. Ya hemos sido despiadada y brutalmente golpeados por el pesimismo y crítica indolente de muchas personas de afuera y también de adentro de nuestra comunidad. Nuestra comunidad necesita a personas que sean parte de la solución, no que sean parte del problema. Necesitamos a personas que nos sigan ayudando con el fortalecimiento de la buena imagen de la comunidad. A todos los que nos toca representar una comunidad tenemos el deber moral de ser sus mejores defensores nunca sus peores detractores.
Nuestra Lawrence es pues una comunidad progresista, de personas buenas, trabajadoras, alegres. Lawrence es un pueblo que está con Dios y un pueblo que está con la gracia de Dios jamás será vencido, sino que vencerá. Lawrence pues merece RESPETO”.

¡Hay cariño, Hay Poder!
Firmado: Marcos Devers

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