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Brasil, con Neymar y compañía, le dijo adiós al Mundial de Rusia, tras caer 2-1 ante Bélgica, en los cuartos de final de este certamen, en juego realizado en el estadio Kazán Arena.

Thiago Silva, tras tiro de esquina levantado por Neymar, la estrelló contra el pórtico en el primer asomo de Brasil, en una acción que enloqueció a la hinchada, que segundos después tuvo que apretar los dientes con el contragolpe de Lukaku. Todo eso sucedió entre el minuto 7 y 8 y de una pintó a ser un partidazo.

Bélgica pegó primero. En un tiro de esquina, Fernandinho cabeceó en su propio arco y Allisson no pudo hacer nada para el 1-0 a los 13 minutos. Fue un autogolazo.

Pasaban los minutos y se espera la reacción de Brasil, con su capo Neymar, pero el público se deleitaba con las genialidades de Hazard, quien a la altura del minuto 25 le ganaba el duelo al 10 brasilero.

A los 32, Lukaku avanzó desde su propia cancha, eludió a varios brasileros y entregó el esférico claro para que apareciera Kevin De Bruyne y metiera el 2-0.

De ahí en adelante, Bélgica controló totalmente la primera mitad. Brasil se dedicó a verlo jugar, nunca pudo ganar los duelos individuales y la pasó muy feo cuando los belgas le tocaron el balón. Sí. Se le perdió la pelota al gigante Brasil, que extrañó a su crack Ney los primeros 45 minutos y espera que llegara con las pilas puestas en el complemento para guiar a su banda a la remontada.

Brasil mostró buenas intenciones en el arranque del complemento. Ingresó a Firmino por William buscando más presencia en el área contraria, adelantó sus líneas y jugó más su fútbol.

Hazard dijo presente a los 62 y por poco, en una contra, mete el 3-0. Un minuto después, Paulinho la tuvo, pero no pudo descontar.

A los 75, Coutinho centró bien, Renato se levantó y de cabeza puso el juego 2-1, con lo que el juego claramente ganaría en emociones.

Renato se lo perdió a los 80 cuando ingresaba solo, libre de marca y no pudo embocarla. Bélgica debería hacer más para evitar que Brasil le empatara.

Y lo hizo, Bélgica puso el cerrojo y controló el balón los últimos minutos para sellar su paso a semifinales.

La última vez que un país suramericano fue campeón en un Mundial en Europa había sido precisamente Brasil en la Copa del Mundo de Suecia 1958. En 2002, en el Mundial de Corea, Brasil festejó su último título. El gigante, que esta vez lo intentó, se fue de Rusia sin pena ni gloria.

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