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Por Alberto Ampuero

En el retorno a su país, procedente de Moscú, donde asistió a una reunión de países exportadores de gas, el avión presidencial de Evo Morales que ya se encontraba en el aire casi 3 horas y media, `inexplicablemente’ y a última hora, Francia, España, Portugal e Italia le negaron permiso para sobrevolar sus respectivos territorios, hecho que lo obligó a buscar un aeropuerto alternativo y aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Viena (Austria), donde permaneció varado durante 13 horas, a la espera de tener luz verde para despegar

“No se hizo ninguna concesión”, aseveró el embajador boliviano ante la Organización de Naciones Unidas, Sacha Llorenti, al referirse a la negativa boliviana de permitir una inspección del aparato para asegurarse de que no transportaba a Edward Snowden.

“El presidente fue muy claro y dijo que no iba a aceptar ese tipo de requisa, porque él estaba hablando con la verdad y no era ningún delincuente para someterse a ese tipo de acciones”.

Evo Morales calificó de “secuestro” su estancia forzada en Viena.

Este no es un avión cualquiera, dice el profesor Antonio Remiro Brotons, es un avión presidencial que lleva a bordo a un jefe de Estado y como tal, goza de total inmunidad y de la misma inviolabilidad y libertades que tendría dentro de su propia nación

Una medida de estas características, de prohibir su sobrevuelo, tiene que ser muy justificada, por ejemplo que el propio presidente está siendo perseguido por un delito internacional. Pero cuando no es así, como en este caso, se trata de abuso clarísimo de su soberanía, indica el profesor.

Bolivia tenía perfecto derecho a darle transporte a Snowden. Porque  está siendo acusado por otro país (EE.UU.) que está buscando la extradición por un delito que ellos dicen ocurrió dentro de su territorio.

No está acusado de ningún delito internacional y, por lo tanto, tiene derecho a ser protegido por otro país que así lo autorice, y esto incluye su transporte en el avión presidencial.

Es claro que aquí estamos hablando de acto de hostigamiento clarísimo. Se está hostigando a naciones que discrepan de la intención de detener a Snowden.

El incidente disparó un conflicto diplomático.

El canciller boliviano David Choquehuanca subrayó que se “han violado los derechos de tráfico aéreo”, pese a que el avión de Morales contaba con la autorización respectiva para aterrizar en Portugal y sobrevolar el cielo francés.

El vicepresidente, Alvaro García Linera, anunció: “Hemos hecho la denuncia ante las Naciones Unidas y ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU para iniciar un proceso contra los responsables de esta violación al derecho internacional, al derecho aéreo, que ha puesto en riesgo la vida del presidente de Bolivia al prohibirle pasar por territorio de algunos países europeos que ni en tiempo de guerra sucede”.

La nave presidencial, que despegó de Moscú tras una cumbre energética, requería cargar combustible. “Esa es la razón por la que se dijo que su vida estaba en peligro. De no haber podido aterrizar en Viena, la situación se complicaba”, explicó.

El trato al presidente Evo Morales desató la indignación en Latinoamérica. La mayoría de los líderes hicieron llegar al gobierno boliviano sus expresiones de solidaridad y, a la vez, el repudio a las maniobras de Francia, Italia y Portugal al cancelar los permisos al avión presidencial.

En tanto la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) convocó a una cumbre de emergencia  en  Cochabamba (Bolivia).

La presidenta Cristina Kirchner señaló que “la ofensa es a todas las naciones latinoamericanas y en especial al pueblo boliviano, y por eso obviamente tenemos que estar en Unasur, para dar una respuesta conjunta”.