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Admiramos la labor pujante de los dominicanos que, como nosotros, dejaron su tierra natal para llegar a los Estados Unidos en busca de mejores ingresos para ayudar a sus familiares, y estimular el crecimiento económico con sus remesas.

No caben en esta columna todos los nombres de los dominicanos que admiramos, pero siempre recordamos a aquellos que mas nos han acompañado. El primero de ellos lo conocimos en 1969, Rafael Benzán, que tenía su empresa La Borincana en Cambridge, donde vendía tiquetes aéreos, hacía mudanzas, presentaba películas, gestionaba papeleo de inmigración, traía orquestas…y le quedó tiempo y voluntad para educar a una numerosa familia en la cual hay abogados y otros profesionales que hoy le sirven a su comunidad.

Waca Nagarís fundó uno de los primeros bares, Los Violines, en Jamaica Plain.

Johnny Ventura nos brindó su amistad en tantas presentaciones que tuvo en Boston. Después fue alcalde de Santo Domingo.

Daniel Olivo montó una de las primeras  bodegas. Después de 1980 cambió la historia, cuando empezaron a llegar cientos de familias a Massachusetts.

Los dominicanos comenzaron a montar negocios, a destacarse en los Red Sox y a ocupar importantes posiciones.

Actualmente contamos con líderes como Juan Valerio, Luis Matos, Tony Barros, Manuel Adames, Luis González…y muchos más. El diseñador y artista gráfico Juan Luis Montero es otro ejemplo para la nueva generación.

Pedro Martínez, Manny Ramirez y David Ortiz son parte de esta historia.

El béisbol, la bachata, el merengue y la política son parte fundamental en la vida de cada dominicano. Al hablar de béisbol son apasionados, al escuchar su merengue y su bachata vibran con alegría y al analizar la política son serios y conocedores.

Bosch, Trujillo, Balaguer, Hipólito, Leonel, Danilo y Peña Gómez son nombres y apellidos que los dominicanos pronuncian con familiaridad.

Cada dominicano sabe lo que su pais necesita, y habla con propiedad de los cambios necesarios.

Las dominicanas  son capítulo aparte: su alegría, simpatía y porte distinguido, más sus valores intelectuales, las vuelven más atractivas y admiradas.

Al cumplirse 200 años del nacimiento de Juan Pablo Duarte y 169 de la independencia, dedicamos esta columna a tan importante comunidad. Nos quedamos cortos en detalles.

Ánimo, dominicanos!