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Saturnino Peralta y su esposa Yaniry Espinal han desafiado al mundo con trabajo, esfuerzo y dedicación, han abierto su segundo restaurante en la ciudad, generan trabajo, mueven la economía y pagan sus impuestos religiosamente.

Por Máximo Torres

Su plato bandera es la sopa de mariscos o “levanta muertos”, pero su gastronomía que está relacionada con los ingredientes, recetas y ténicas de la culinaria no tiene límites. “La especialidad de nosotros es la dominicana, la hispana, pero nosotros preparamos todo tipo de comida. Ahora “El Pez Dorado” es el nombre del restaurante que viene del mar, y tenemos una gran variedad de platos y comida de mar”, dice Saturtino Peralta, quien con su esposa Yaniry Espinal, tienen toda una historia de vida en Lawrence y son dueños de dos restaurantes.

Saturnino y su esposa comenzaron de abajo en el 2005 con un pequeño restaurante en el 676 Essex Street. “Es un lugar chiquito, pero ahí nos levantamos”, dice.

Con el sabor del éxkto empresarial en base a trabajo, esfuerzo y dedicación, Saturnino que lleva 18 años viviendo en Lawrence y con 13 años de experiencia como dueño de un negocio decidió “tomar el toro por las astas” y abrir un nuevo y moderno restaurante entre la Essex Street y la Oxford Street, muy cerca de su primer local.

Su nuevo restaurante es un desafío a la modernidad, es amplio y cómodo y con un “piano bar” que es por demás atractivo para el clente más exigente. Todo el diseño y la construcción de este moderno edficio estuvo a cargo del Ingeniero Marcos Devers, ahora candidato a Reporesentante estatal. El restaurante tiene una capacidad para unas 170 personas, cómodamente instalados.

Generador de empleo

Saturnino habla claro cuando le señalan que hay quienes dicen que “venimos a vivir del gobierno, no aportamos nada y no pagamos impuestos. Yo soy una clara demostración de que nosotros aportamos a la ciudad, al estado y al país generando trabajo y pagando impuestos. En mis negocios doy trabajo a 18 inmigrantes. Nosotros los pequeños negocios movemos la economía y ayudamos en el empleo”, anota.

“Me gusta Lawrence”

“Me gusta esta ciudad y aunque la critiquen mucho estamos luchando por cambiarle la cara, pero en  todas partes hay violencia . En esta área cuando llegué en el 2005 se vendía droga, más que el pan. ¿Qué es lo hice? La limpie, comencé a echarlos y les puse cámaras de vigilancia. Cuando abrí mi segundo restaurante en la esquina de la Esexx y Oxford puse 30 cámaras vigilando toda el área. Con estas cámaras puede ver hasta los piojos de la gente”, dice Saturnino con humor.

¿Cómo comenzó?

Cuando recién emigrado Saturnino comenzó trabajando como mesero y luego en un restaurante chino haciendo “delivery” de 1:00 de la tarde hasta las 11 de la noche. ” De allí se me presentó la oportunidad de adquirir mi propio negocio con comida de primera calidad. Yo salía a comer afuera y no encontraba comida buena. Nosotros tenemos un menú diferente”, concluye.

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