SHARE

Jóvenes latinos aspiran a convertirse en “líderes del cambio”

Por SERGIO SOTELO 

Son jóvenes. Son latinos. Son ambiciosos y planean sus vidas con las ilusiones todavía intactas. Los tres llegaron a los Estados Unidos siendo todavía niños. Los tres lo hicieron desde la República Dominicana. Recién acaban de graduarse de la universidad. Los tres, con premios y distinciones…

Hay una larga lista de cosas, más allá de la amistad, que unen a Oscar Brazobán, Vladimir Saldana y Rudy Baez. Aunque quizás las más definitivas sean el talante esperanzado y la generosidad con los que los tres encaran el futuro. Su vocación por servir a su comunidad y por convertirse —con humildad, pero  con convicción— en lo que ellos mismos describen como “líderes del cambio”.

Sabedores de las dificultades que jalonan el zigzagueante camino hacia el “sueño americano”, después de haber vivido en carne propia el desarraigo de verse entre dos culturas muchas veces insolubles, estos tres graduados de la Manning School of Business quieren aportar su “granito de arena” para que las próximas generaciones de hispanos también puedan alcanzar algo que no siempre ha estado al alcance la mayoría de los inmigrantes. La meta de una educación superior y de un estatus profesional.

La meta de un porvenir, en definitiva, donde el bagaje personal o la procedencia étnica sean un asunto de la que cualquiera se pueda orgullecer, pero no una “credencial” que le abra ni le cierre puertas.

“El nuestro es un logro que no se puede medir”, cuentan estos tres alumni ejemplares de la Universidad UMass Lowell, recalcando una y otra vez el formidable éxito que en sus respectivos círculos familiares ha significado el que pudieran acceder a un título universitario.

“Somos los tres los primeros en nuestras familia en poder estudiar”, coinciden en señalar los flamantes graduados, recordando que, por desgracia, la deserción escolar es la moneda más común en los barrios de Boston, Lowell y Lawrence donde crecieron.

A fuerza de tenacidad y fe en sus posibilidades, la generación de “nuevos latinos” que representan estos tres compañeros de promoción está ayudando a desmontar todos los tópicos acerca de lo lejos que pueden llegar los hispanos.

Lea a continuación sus testimonios ilusionados, donde Oscar, Vladimir y Rudy hablan de su peripecia de niños inmigrantes en pos del “sueño americano” y donde rompen, con la elocuencia de quien habla después de haber enfrentado uno y muchos obstáculos, una lanza en favor de una educación accesible.

 

Vladimir Saldana

Nacido en 1991 en Villamella, en Santo Domingo, Vladimir llegó a los Estados Unidos con 10 años. Graduado por la Manning School of Business, ha sido premiado por el Massachusetts Board of Higher Education como uno de los estudiantes destacados de nuestro estado (“29 Who Shine Students” es el galadón).

(…) Creo que un título demuestra que podemos aprender y progresar. La educación es la clave para muchos de los problemas que enfrentamos en nuestros barrios. La violencia, los embarazos adolescentes, la alta tasa de encarcelación… En todas esas categorías, los latinos aparecemos entre los primeros y creo que es hora de que trabajemos para cambiar. Mi esperanza es que los jóvenes latinos aspiren a ser grandes escritores, médicos, abogados, astronautas y —por qué no— presidentes de los Estados Unidos.

(…) Como para la mayoría de los niños inmigrantes, la lengua ha sido una barrera. Más allá de esto, uno de mis mayores retos ha sido mantenerme alejado de los malos hábitos.

(…) Estados Unidos es una tierra de oportunidades. ¿Por qué? En una sola generación desde que mi familia emigró, me estoy graduando como universitario. Mis padres no son afluentes económicamente, por lo que no hubiera podido acceder a una educación de excelencia en la República Dominicana.

(…) En los próximos diez años me gustaría ocupar un cargo político. Soy un entusiasta del cambio y quisiera estar implicado, de alguna manera, con mi comunidad.

(…) Mi sueño es alcanzar el éxito. Lo que pasa es que los sueños los tiene uno cuando duerme. Esa es la razón por la que sé que tengo que estar despierto y pelear a diario por lo que me propongo, porque soñando solo no se hacen realidad los sueños.

 

Rudy Baez

Nacido en 1989 en Los Ríos, en Santo Domingo, a Rudy lo enviaron sus papás a vivir con su abuela cuando tenía cinco años. Graduado por la Manning School of Business, ha recibido como distinción la “Chancellor’s Medal for Student Service” que otorga UMass Lowell.

(…) Un título proporciona un montón de oportunidades y abre puertas. Te pone entre los primeros de la fila y te hace más “marketeable” en el mundo profesional.

(…) Los mayores obstáculos que he tenido que superar han sido el manterme lejos las cosas negativas que uno ve a su alrededor. Hay drogas, bandas juveniles y violencia en las calles… Uno tiene que evitar las malas compañías. Estoy contento de haber encontrado personas que me han ayudado y animado a ir por el buen camino. Otro obstáculo grande ha sido el económico. Sin las ayudas estatales, no hubiera podido acceder a una educación.

(…) Estados Unidos es una tierra de oportunidades, pero donde depende de cada individuo el asumir sus retos y buscar cómo triunfar cuando se le presenta la oportunidad. Se trata muchas veces de salir fuera de tu zona de comfort para intentar cosas desafiantes.

(…) En cinco o diez años, estaré culminado mis estudios de posgrado en educación superior. Me veo trabajando en una universidad, brindando oportunidades a dominicanos o latinos como yo. A minorías.

(…) No tengo un “sueño americano” pero tengo un “sueño de familia”. Mis padres sacrificaron todo lo que tenían para mandarme a Estados Unidos y darme una educación con más valor que la que podría haber obtenido en mi país. He dado un paso adelante y quiero que mis hijos sean más exitosos que yo, porque ésa es la única manera de que nuestra sociedad mejore.

 

Oscar Brazobán

Nacido en 1991 en La Cañita, en Santo Domingo, Oscar emigró a los Estados Unidos con 7 años. Graduado por la Manning School of Business, ha sido premiado como “Student Leader of The Year” de 2013.

(…) Con mi diploma doy a mi familia, formada por inmigrantes de primera generación, algo positivo a lo que mirar. Y no solo doy motivación a mis familiares, sino que abro las puertas a todos los estudiantes de los que soy mentor, al mostrarles que en esta sociedad las barreras solo están en la cabeza de uno.

(…) Para ser honesto, la cosa más difícil que he tenido que enfrentar es la pobreza. Ser pobre es “manejable” en el Tercer Mundo, pero apenas una persona ingresa en una nación rica como la nuestra, enseguida se da cuenta de cómo de pobre es y de cómo de costoso es ser pobre en los Estados Unidos. Sobreponerme a esta situación fue tan solo el comienzo de mi viaje.

(…) En cinco o diez años, me veo trabajando mano a mano con personas que están peleando para cambiar el estigma acerca de los latinos. No voy a ser uno de esos latinos que tiene que éxito y que no regresa para allanar el camino a los que vienen detrás.

(…) Si dijera que tengo un “sueño americano” me estaría subestimando. Tengo un “sueño mundial”. Un sueño en favor del empoderamiento y la felicidad. Tengo una visión para mi comunidad, pero espero que ésta influya positivamente en el mundo de manera que nos vayamos dando cuenta de que trabajar juntos es la única forma de crear paz y justicia.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here