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Ruben Ulises Orellana está feliz, Inmigración le extendió permiso de trabajo salvándolo de la deportación

Orellana ya tiene su Social Security, su permiso de trabajo y su licencia de conducir de los Estados Unidos. “Es un comienzo, no es una victoria total, pero es un paso grande”.

Boston – Ruben Ulises Orellana, a quien muchos conocen como “Ulises El Cornelio Reina”, salta de alegría, la felicidad no le cabe en el cuerpo y se abraza a sus cuatro hijos conmovido por la emoción. “Son lágrimas de alegría”, dice Orellana, de origen salvadoreño, en una entrevista con El Mundo Boston. Con su permiso de trabajo en las manos y agradeciendo a Dios por lo que dice “es un milagro de Navidad”, Ulises hizo público su caso por las redes sociales.

“Quiero compartir mi enorme alegría y agradecimiento, primero a Dios, a mi abogado Halim Moris y a su asistente Josselyn y a todos ustedes que hicieron posible este primer logro de esta larga lucha que apenas comienza. La lista es infinita, y no quiero quitar crédito a ninguno de ustedes que pusieron su granito y elevaron sus oraciones a Dios. Gracias, infinitas gracias”, dice.

Orellana no oculta su dolor al expresar que “quiero dedicar también este primer logro a esas personas que me trataron como delincuente. Una vez más se demostró que la solidaridad, humildad y honradez son más fuertes que cualquier otro ente que solo hace show mediático”.

“A todas las personas que están pasando por la misma situación quiero decirles que tengan fe en Dios todo poderoso, porque la fe mueve montañas”, anota.

-“Ulises El Cornelio Reina” se salvó de ser deportado.

Orellana, conocido en el medio local por sus presentaciones artísticas y su trabajo en medios de comunicación, recuerda haberse sentido solo y sin mayor apoyo cuando fue detenido por agentes de inmigración cuando iba a recoger a uno de sus cuatro hijos para llevarlo a la escuela, en Chelsea, una de las tantas ciudades santuario en Massachusetts.

Orellana permaneció recluido por espacio de un mes en un centro de detención de inmigración. Por ese entonces la deportación le golpeaba la cabeza y lo llenaba de preocupación por la suerte que iban a correr sus cuatro hijos. Su arresto por ICE era uno de los tantos casos de inmigrantes indocumentados detenidos bajo la administración del presidente Trump que ha generado en diferentes comunidades caos, dolor y el sufrimiento de niños separados de sus padres.

“Ahora estoy feliz, el alma me ha vuelto al cuerpo y lo más grande es que logré obtener mi permiso de trabajo cerca de mi cumpleaños que es el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, y para suerte mía voy a ser uno de los artistas que va a participar en la serenata a la Morenita de Tepeyac en la Iglesia Sagrado Redentor de East Boston. “Esto me llena de alegría y allí le voy a dar gracias a Dios y a la Virgen”, expresa.

Con el apoyo de su abogado, Orellana logró tras 8 meses de paciente espera y de que un juez estampe su sello en toda su documentación para obtener el permiso de trabajo. Él es uno de los tantos inmigrantes con una gran vocación de servicio y de ayuda a la comunidad.

Orellana había vivido también en carne propia el caso de su hijo Christopher cuando hace más de tres años agentes de inmigración llegaron de madrugada a su apartamento en East Boston diciendo que su hijo “tenía una orden de deportación”.

“Mis cuatro hijos están felices” y, según dice, ha tenido la oportunidad de compartir con ellos “esta inmensa alegría”, concluye.