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Por ARMANDO CARDONA CATAÑO
Periodista colombiano
armandoca@une.net.co

El viejo aforismo de que “ya ni en la propia sombra se puede confiar”, ha cobrado inusitada actualidad por la serie de hechos registrados en los últimos meses, que nos llevan a pensar   que esta actividad,  no es siquiera un serio peligro en ciernes, sino  una realidad.

El Australiano Julián Assange  y el norteamericano Edward Snoween,  entran a la historia como los heraldos de las técnicas modernas  del espionaje tecnológico y por cuyas delaciones se ha llegado a la nueva guerra fría, que pone en el escenario de la desconfianza mutua a las  potencias del mundo.

Sus revelaciones  han puesto en jaque las aparentes buenas relaciones de los  países entre sí. Primero fue Assange, quien  aprovechando sus condiciones de investigador cibernético, divulgó  hechos de Afganistán  e Iraq en los cuales se vio involucrado el Pentágono  al mostrar las infracciones de la guerra contra el terrorismo por parte de los gobiernos aliados que operaban en esas dos conflictivas naciones. Otros países no han sido ajenos a su espionaje  entre ellos Colombia y como consecuencia de ello, la Revista Semana en su edición del 20 de Marzo del 2011, afirma que “parte de la ayuda económica que Estados Unidos da a Colombia para la lucha antidrogas sirve para enriquecer a contratistas estadounidenses”.

El ex contratista de la NSA Edward Snowden, a quien se responsabiliza de la serie de filtraciones recientes sobre vigilancia o espionaje  americano,  ha desatado cualquier cantidad de inquietudes que han llegado a hechos tan noticiosos como que el Presidente de Bolivia Evo Morales, fue víctima de la persecución desatada en contra de aquel para procurar su captura, al prohibir que su avión,  aterrizara en algunos   aeropuertos europeos ante la sospecha de que el gobernante protegiera al  espía.

El espionaje en el mundo en todas sus épocas, ha tenido recurrente actividad y ha habido personajes  que lo han practicado con notable éxito como Juan Pujol García, un español  condecorado por las dos partes en contienda durante la Segunda Guerra Mundial  quien trabajó para las dos simultáneamente. Vivió 40 años escondidos en  Venezuela donde murió plácidamente.  La Mata Hari, mujer llena  de encantos físicos  quien los aprovechó  para ejercerlo con éxito. Fue fusilada desnuda en Francia. Sus verdugos tuvieron que hacerlo con los ojos vendados para que sus voluptuosidades no les cautivaran  y desistieran de quitarle la vida a una mujer que  todavía podía aportarle mucho a la lascivia.

El Watergate de Richard Nixon el 17 de Junio de 1972 que tiene el hondo significado de haber propiciado hasta el presente la única salida del poder de un presidente norteamericano, es sin duda uno de los símbolos especiales dentro del espionaje, que en su momento buscaba conocer las estrategias de los demócratas que pretendían ganar el poder en las urnas.

En Colombia este tuvo escandalosa actividad, cuando se infiltró  la Corte Suprema de Justicia, mediante un operativo que buscaba conocer los análisis jurídicos de esa corporación sobre diferentes materias que podrían afectar el gobierno  presidido por Álvaro Uribe. Para describir la magnitud del hecho, el Fiscal General de entonces  de ese país, Mario Iguarán, dijo para la Revista Semana: “hay que decir que de acuerdo con el informe del CTI. (Organismo de investigación colombiana) causa preocupación, causa pavor, en atención al hedor que él expide”.