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FOTO: AP.

Estados Unidos suspendió los trámites cotidianos de su embajada en Nicaragua y está sacando algunos de sus diplomáticos debido a las violentas protestas en el país centroamericano.

El Departamento de Estado avisó que está elevando el nivel de alerta para los estadounidenses en Nicaragua, y recomendándoles que reconsideren sus planes de viajar allá.

Los familiares de diplomáticos que trabajan en la embajada recibieron órdenes de salir del país hasta que mejore la situación. El Departamento de Estado dijo que funcionarios oficiales despachados a Nicaragua están recibiendo órdenes de salir “según caso por caso”.

La embajada estadounidense dejará de prestar servicios al público a excepción de emergencias, o por teléfono.

Decenas de personas han muerto en protestas contra los cambios al sistema de Seguridad Social. El domingo a la noche, el presidente Daniel Ortega revocó los cambios.

“Quiero comunicarle a los nicaragüenses que en estos momentos estoy recibiendo el acta 308 del Consejo Directivo del Seguro Social, que dice que cancela la resolución anterior del 16 de abril del año 2018”, dijo el mandatario en un mensaje en cadena nacional.

A diferencia del sábado, en que Ortega apareció franqueado por la jefa de la policía, el domingo apareció con empresarios que generan unos 130 mil empleos y millones de dólares en exportaciones. El mandatario explicó que tomó la decisión después de escuchar el llamado de diversos sectores que pedían retroceder con la reforma y el cese de violencia, que también solicitó el domingo desde El Vaticano, el papa Francisco.

“Tenemos que buscar en una mesa de diálogo una mejor solución en este tema de seguridad social”, agregó el gobernante, quien invitó al cardenal Leopoldo Brenes a ser parte del diálogo con otros obispos de la Conferencia Episcopal.

Poco antes, docenas de tiendas fueron saqueadas en Managua. Imágenes transmitidas por medios de comunicación locales mostraron las escenas.

Aparentemente la policía no intervino, lo que contrasta con la respuesta que habían dado a las manifestaciones y dejaron decenas de heridos y detenidos.

Los medios controlados por el Estado culpan a los manifestantes de los saqueos, mientras que los críticos conjeturan que se han permitido para presionar al sector empresarial, el cual ha fijado condiciones para negociar con el gobierno, incluido que se ponga fin a las reformas.

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