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Realmente es más notoria una falla de conducta en un líder deportivo o un artista que en un trabajador o estudiante común.

En nuestros países latinos,  muchos jóvenes que se destacan a temprana edad dejan la escuela obsesionados  con los aplausos y la aparición en los medios de información.

Acá en los Estados Unidos, con más respaldo económico y oportunidades de estudio, muchos continúan por el buen camino, pero otros se dejan atraer por las discotecas, sus luces y vicios de todos los colores.

Por momentos fugaces de alegría artificial  pierden millones y la oportunidad de continuar una carrera estelar.

Los dueños de los equipos no tienen vigilantes para seguir a sus jugadores en la calle. Entre los 15 y los 20 años se presentan las dificultades de carácter y comportamiento. La falta de experiencia y una corrección a tiempo.

La tasa anual de detenciones de jugadores de la liga de futbol, por ejemplo,  es de aproximadamente el 2% de unos 3.000 atletas que pasan por ella cada año, aproximadamente la mitad de la tasa de arrestos entre la población estadounidense en general.

Este año han sido arrestados 36 jugadores de la  NFL  por exceso de velocidad e influencia de alcohol.  El proceso de Aaron Hernández es diferente.

A la par con las habilidades deportivas, el control del carácter y el comportamiento son vitales en la formación de todo ser humano.

Sin enjuiciar a ninguno de ellos, les recomendamos más respeto hacia sus admiradores.