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El artista español recibirá un “honoris causa” como reconocimiento a su carrera

Por Sergio Sotelo

12-Alejandro Sanz y berkleeAlejandro Sanz se sumará el próximo miércoles 6 de noviembre a la distinguida lista de músicos latinos e hispanos a los que Berklee ha distinguido con su título de doctor “honoris causa”: el cubano Chucho Valdés, el dominicano Juan Luis Guerra, el español Paco de Lucía, la cubano-americana Gloria Estefan… Para homenajear al cantautor y compositor madrileño, una “ensamble” internacional formada por alumnos de la prestigiosa escuela de música interpretarán lo mejor del repertorio de un artista que acumula casi una veintena de premios Grammy y que se puede ufanar de haber vendido más de 23 millones de discos en todo el mundo. Entre ellos estarán, como no podría ser de otra manera, varios jóvenes cuyas historias retratan a la nueva generación de hispanohablantes que se mueve por Boston.

Santiago Vidal

12-alejandro sanz y berklee_Santiago VidalSantiago Vidal es un uruguayo de Montevideo con unas credenciales difíciles de mejorar para alguien que viene del Río de la Plata. Fogueado desde adolescente con su participación en varias bandas de pop y rock, este joven de 26 años ha tocado con nombres ilustres de la música del país sudamericano como el influyente multinstrumentista de jazz Hugo Fattoruso. Entre sus composiciones, además de un tema dedicado con pasión “futbolera” a la selección de Uruguay, Vidal ha escrito varias canciones a ritmo de candombe (el más universal de los estilos musicales con raíz inequívocamente uruguaya).

Vidal es uno de los alumnos que arroparán a Alejandro Sanz cuando el premiadísimo cantante suba al escenario del Performance Center de Berklee para recibir el título de “honoris causa”. Su implicación en este homenaje la entiende el pianista como un estímulo extra para seguir aplicándose con energía en unos estudios que describe como “intensos, muy exigentes”. “Aquí no se para. Uno está todo el día en actividad”, dice Vidal al referirse a la que ha sido la vertiginosa rutina de clases y ensayos desde que, hace año y medio, puso un pie en la escuela del barrio de Back Bay.

Mientras ultima su primer disco con temas propios, afanado en sumar créditos para apurar su graduación, Vidal tiene muy claro hacia dónde quiere encaminar sus pasos. “He vivido de la música como ‘perfomer’. Ahora quiero ver si lo puedo hacer como compositor”, dice este músico versátil con planes de mudarse a Los Ángeles para probar fortuna en la meca del cine como creador de música original para películas.

Adolfo Robles

12-alejandro sanz y berklee_Adolfo RoblesAdolfo Robles aterrizó en Boston hace apenas dos meses para aprovechar por un año académico “las muchas cosas que ofrece una escuela de la categoría de Berklee” y disfrutar de “la fusión tremenda de culturas” que se respira en sus aulas y pasillos. Lo que probablemente no imaginaba este español de Valladolid era que, al decidirse a cruzar el Atlántico, se ganaría la oportunidad de hacer las voces y cantar un tema en el recital que honrará la exitosa carrera de su compatriota Alejandro Sanz.

Frente a un capuccino que casi se le queda frío de lo concentrado que está en la charla, Robles enumera algunas de las clases y los talleres que espera tomar durante su apretada estancia en Massachusetts. “Film scoring, voz, arreglos, producción, armonía y composición…”, dice este locuaz músico de 25 años formado en el conservatorio como fagotista y que se considera más un compositor que un intérprete.

“Ese tópico de que EEUU es un lugar de oportunidades es cierto. Aquí te escuchan seas bueno o malo”, comenta Robles, al tiempo que detalla su interés por el “songwriting” y la música ligera. “En España te cansas de escuchar a gente muy buena pero que no alcanza reconocimiento ninguno”, señala.

Miguel Coiz

12-alejandro sanz y berklee_Miguel CoizEl madrileño Miguel Coiz figura entre los escogidos cinco estudiantes a quienes la dirección de Berklee ha confiado un encargo que es, a un tiempo, un orgullo y todo un desafío. Arreglar una canción del propio Alejandro Sanz con ocasión del “honoris causa” que traerá a Boston al cantautor y superventas latino.

La adaptación de la popular y pegadiza “Corazón partío” parece no intimidar a este madrileño al que un padre melómano inoculó la pasión por la música a fuerza de hacer sonar en casa discos de las leyendas del jazz (una pasión, por cierto, que no lograría apagar luego alguna que otra maestra desaprensiva de esas que aún creen que un golpe en la mano es la mejor pedagogía para señalar una nota musical equivocada).

“Me llena de adrenalina estar con los mejores”, dice este músico iconoclasta de 26 años al que cuesta sacarle una posible influencia —descontada la del bandoneonista bonaerense Astor Piazzolla— y que reparte su talento, sin conflicto visible, escribiendo música comercial para anuncios de televisión y composiciones electrónicas mucho menos asequibles al oído, de naturaleza “meditativa” y belleza hipnótica.

“Berklee tiene la magia de que te permite formarte de manera muy completa”, comenta este pianista y teclista al que gusta describirse como “intérprete libre, que improvisa”.

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