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Foto referencial. Via Reuters.

El gobierno de Donald Trump ejerce cada vez más presión sobre los jueces de inmigración para acelerar las deportaciones de inmigrantes, de acuerdo con una queja presentada ante el Departamento de Justicia.

La Asociación Nacional de Jueces de Inmigración (NAIJ, por sus siglas en inglés) presentó la queja el pasado 8 de agosto, por lo que considera una violación de la autoridad del tribunal, ya que en caso de retrasarse en los procesos corren el riesgo de ser destituidos.

El juez “debe quedar solo y protegido en su capacidad para manejar el caso desde el principio”, dijo la presidenta de la NAIJ, Ashley Tabaddor, a la agencia informativa AFP.

Los tribunales de inmigración son parte del poder ejecutivo, no del judicial, por lo que los jueces son nombrados por el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, quien también tiene la facultad de despedirlos.

Todas las administraciones han ejercido algún tipo de presión sobre los jueces de inmigración, incluido Barack Obama, pero “en ningún otro momento se han vuelto tan pronunciados como ahora”, aseguró la presidenta emérita de la NAIJ, Dana Leigh Marks.

En su opinión, bajo Trump “han cruzado todas las líneas y lo han hecho con entusiasmo”. Además, Marks recordó a la AFP que los casos de inmigración “no son como un producto que se está fabricando donde se pueden hacer todos en un cierto periodo de tiempo”.

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