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Es uno de los primeros matrimonios gay que está gestionando la residencia permanente por petición amparado en el fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la igualdad de los matrimonios.

POR MAXIMO TORRES

Estoy eufórico, yo me casé por amor hace 15 meses y estoy regularizando mi situación migratoria por medio del matrimonio”, dice Carlos Andrés Restrepo, un inmigrante colombiano indocumentado que contrajo nupcias con David Cheung, su nuevo apellido de casada. Ambos se conocieron en una discoteca hace más de 15 meses y se enamoraron perdidamente, según alegan. Carlos tiene 25 años y David 36.

La decisión de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), que lo definía como “la unión entre un hombre y una mujer” le abrió las puertas a este matrimonio gay para gestionar la residencia permanente por petición.

“Estoy feliz por la oportunidad que me están dando de arreglar los papeles de mi esposa y hacer una vida estable, sin sobresaltos”, anota David Cheung.

Este es uno de los primeros matrimonios gay en Massachusetts que está gestionando la residencia permanente por petición amparado en el fallo de la Corte sobre la igualdad de los matrimonios.

Carlos Andrés Restrepo deja atrás una vida de más de tres años como indocumentado gracias a su esposo, originario de Hong Kong naturalizado norteamericano, con quien se casó con todas las de la ley.

¿Cómo nació ese sentimiento?

Hace más de 15 meses nos conocimos, estábamos en una discoteca escuchando música, David hablaba muy poco español y yo nada de inglés, pero fue muy divertido porque nuestra relación nació por medio de Google, utilizando el traductor. Yo tratando de aprender inglés y él español”.

Carlos cuenta que “nuestro amor fue a primera vista” y, según dice, no se vio afectado pese a que David por trabajo tuvo que viajar a Afganistán y permanecer casi seis meses. “Estuvimos todos los días conversando por ‘skype’, nos veíamos, compartíamos la comida, dormíamos junto a la pantalla, nunca nos separamos, siempre estuvimos unidos por medio del teléfono”, relata.

David es especialista en computación y ha trabajado para el gobierno norteamericano, mientras que Carlos es cocinero. Ambos quieren viajar, conocer sus respectivos países, trabajar juntos y montar una empresa ya sea un restaurante o una tienda de computación.

“Ahora puedo estar tranquilo, en Colombia me dieron una puñalada por ser gay, aquí nadie lo discrimina y vamos a poder estar legalmente en el país”, anota.

 

“Yo soy católico, pero la iglesia me rechazó”

Carlos Andrés Cheung Restrepo nació y creció católico, apegado a la Iglesia por sus padres que lo llevaban a misa todos los domingos. “Yo fui a mi iglesia a decirle al padre que me iba a casar con David Cheung y me rechazó, me dijo que era ilegal, que el matrimonio es entre un hombre y una mujer y eso no es verdad. Para el amor no hay edades ni condiciones”, señala.

“Eso es lo que más siento, que mi iglesia me rechace y fue para mi terrible porque con mis padres, con mis abuelos siempre fui a misa y soy católico por naturaleza”.

Carlos Andrés siente que hay una parte de la sociedad que no comparte el matrimonio entre personas de un mismo sexo. “Esto no es contagioso, no es nada del otro mundo, pero siempre va a existir gente que nos rechace y otra que nos apoye. Nosotros los gays somos únicos, somos los mejores amigos, los mejores compañeros de trabajo, siempre estamos apoyando a la gente y no traicionamos a nadie”.

Algo más

David Cheung estuvo casado cuatro años con una mujer. “Desde niño sabía que era gay, pero me casé por las presiones sociales, traté de aceptar la relación con una mujer, pero no funcionó”. 

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