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Foto: AP.

Con una operación en decenas de tiendas de la cadena 7-eleven a nivel nacional, las autoridades federales de inmigración inauguraron la nueva estrategia del gobierno de Donald Trump para combatir a la inmigración irregular en el país: presionar a los patronos.

Desde tempranas horas del miércoles, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) realizaron auditorías y entrevistaron a trabajadores en lo que las autoridades describieron como el operativo más grande en contra de una empresa bajo la presidencia del mandatario republicano.

La agencia aseguró horas después que éstas inspecciones sorpresa son solo la punta de lanza de una nueva política que ahora buscará hacer que los patronos rindan cuentas por contratar mano de obra que no se encuentra de manera legal en el país, según un reporte publicado en internet.

Según ICE, la nueva estrategia incopora inspecciones, multas y arrestos a empleadores y trabajadores sin documentos, y la promoción de un programa de cumplimiento que ofrece una certificación para las empresas que cumplen con las leyes laborales referentes a la inmigración, conocido como IMAGE.

La nueva estrategia de ICE surge a pocos días de que Trump cumpla un año en el poder, un periodo en el que el combate a la inmigración irregular se vio fortalecido a partir de órdenes ejecutivas y en el que se incrementaron en un 40 por ciento los arrestos y las deportaciones de indocumentados, en relación al año 2016.

Con información de Mundo Hispánico