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Cruz Roja y otras organizaciones tienden la mano a las personas afectadas por el siniestro, muchos de ellos latinos.

Por Máximo Torres

Aún llora su mala suerte, días antes que un incendio acabará con todo lo que tenía, Pedro Jaramillo, un guatemalteco que vivía varios años en Lynn, tenía planeado mudarse a otra ciudad, pero no lo hizo.

Ahora está en la calle, viviendo en un refugio luego que un voraz siniestro destruyera el edificio de la 145 Lewis Street, en Lynn, donde vivía. Pedro ocupaba uno de los apartamentos con otras personas que resultó siendo uno de los más afectados por el fuego.

“Lo perdí todo”, dice. El incendio afectó también a unas 70 personas de diferentes nacionalidades, muchos de ellos latinos.

La Cruz Roja y otras instituciones han tendido un puente de ayuda para los residentes del edificio afectados por el fuego.

Las llamas se extendieron rápidamente a todo el edificio, pero los ocupantes tuvieron el tiempo para escapar del incendio. No se reportaron heridos, pero los daños se estiman en unos 600,000 dólares.

El incendio que estalló a la medianoche había sido considerado por los bomberos como premeditado, por lo que se iniciaron las investigaciones que concluyeron que hubo “mano criminal”.

Las causas del fuego no han sido reveladas, pero las autoridades han enfatizado que ha sido intencional.

Las autoridades señalan que hace más de dos semanas se había reportado un pequeño incendio en el edificio, por lo que el jefe del Departamento de Bomberos, James McDonald, consideró el fuego como sospechoso.

Cualquier persona que pueda aportar alguna pista puede llamar a la línea de incendios al teléfono 1(800) 682-9229.

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