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Las autoridades siguen investigando las causas de un incendio de cinco alarmas que causó daños a dos edificios de apartamentos ubicados entre la Sumner y Orleans.

Por Máximo Torres ~

El fuego los acabó. Steven Ríos, un joven de origen colombiano, estaba al pie de su casa consumida por el fuego, tratando de rescatar algunas de sus pertenencias. Su padre es el dueño del edificio de apartamentos ubicado entre la Sumner y Orleans en East Boston que fue afectado por un incendio de 5 alarmas. “Hemos perdido casi todo”, dice Steven, mientras con un grupo de amigos saca alguna ropa, un televisor, una cama y uno que otro mueble que todavía se puede utilizar.

Su padre había comprado el edificio multifamiliar hace unos nueve años y el fuego acabó con sus sueños. “Ya no tenemos nada, todo se lo llevó el incendio”, expresa Steven.

Las llamas terminaron afectando los edificios ubicados en la 43-45 Orleans Street y 263-265 Sumner Street, a muy poca distancia de una estación de bomberos, dejando en la calle a unas 20 personas que vivían en los apartamentos.

Según el portavoz del Departamentos de Bomberos de Boston, Streve Mac-Donald, las causas del siniestro que comenzó en el tercer piso del edificio de la Orleans aún se siguen investigando. “Se tuvo que pedir ayuda adicional debido a la proximidad de los edificios en East Boston, las temperaturas estaban bajo cero y se temía que el fuego pudiera extenderse”, dice.

Para sofocar el fuego participaron unos cien bomberos. Dos de los residentes fueron trasladados al Mass General Hospital por inhalación de humo. Erasmo Gómez, de 17 años, narró que salió corriendo de su apartamento del segundo piso cuando se inicio el fuego, alertando a la estación de bomberos.

La Cruz Roja estuvo presente en el lugar del siniestro para prestar ayuda a las personas que quedaron sin hogar, pero varios de los afectados optaron por buscar auxilio entre familiares y amigos.

Arango cree que la explosión de un calentador que se pasó de temperatura ocasionó el incendio. “Yo escuché la explosión y me asusté”, expresa. Pedro Suárez, otro de los ocupantes del edificio, se muestra feliz de estar “sano y salvo”.

Las pérdidas se estiman en unos 600,000 dólares.