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Todo producto es bueno, dependiendo de su uso correcto o equivocado. El alcohol es un ejemplo: bien aplicado externamente desinfecta y calma dolencias, pero tomado mucho es fatal. Sobre la “yerba maldita” hay muchos estudios, en favor y en contra.

En  nuestros paises han utilizado la hierba externamente para calmar dolores en las coyunturas, y lo han empleado en parches contra el dolor de espalda, cuello y cintura.

Muchos han creído, equivocadamente, que el humo y su inhalación producen efectos favorables a la salud. No es fumándola sino aplicándola externamente que se han logrado efectos positivos.

La discusión sigue en el campo científico.

Aunque la administración municipal anterior  autorizó la instalación de dispensarios de marihuana medicinal en calles centrales de Boston, el actual alcalde Martin Walsh declaró desde el comienzo de su mandato que no iba a permitir que se abrieran esos expendios.

Igual aseveración hizo la semana pasada el alcalde de Lawrence, Daniel Rivera, quien afirmó: “El problema que tenemos con las drogas ya está en las calles, y autorizar el funcionamiento de un dispensario de marihuana en la ciudad generaría más problemas a los que ya tiene Lawrence, hay que parar esto”.

Otros estados fuera de Massachusetts han tomado posiciones en contra de la venta de la marihuana.

La planta en sí tiene propiedades que, bien empleadas producen resultados positivos. El problema está en el uso que le den las personas. El adicto puede comprar la marihuana medicinal para fumársela, lo cual le producirá resultados funestos como todos los narcóticos. Casos parecidos se presentan con las pastillas contra el dolor que son utilizadas como alucinógenos.

Esperemos que los científicos aporten información clara, y que las autoridades apliquen sus decisiones acertadamente.

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