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Reemplazar a Thomas Menino, quien deja una estela positiva de acciones –más que de palabras-, no es nada fácil. En sus 20 años de administración, como hijo de inmigrantes, se integró con todas las comunidades, visitando sus vecindarios para promover el deporte, la buena educación, la seguridad pública y la paz doméstica.

Al electo Martin Walsh le espera una tarea difícil para continuar la marcha armónica de Boston, una ciudad universitaria con gran diversidad. Con su experiencia legislativa y su deseo de servir, todos esperamos que la capital de Massachusetts siga adelante para bien de nuestra comunidad, que es la minoría más creciente.

Los retos más destacados son: superar el declive del soporte financiero por parte del gobierno federal, lo cual impactará directamente a las entidades sin ánimo de lucro y al sector de investigaciones; lograr un equilibrio social para que no siga creciendo la brecha entre pobres y ricos, por lo cual se presenta una notoria desigualdad entre los más pudientes y el trabajador común; Y frenar el alza de los costos educativos que hacen más difícil cada día que los hijos de los empleados de bajos ingresos se queden en la mitad de la carrera.

Todo está relacionado con economía y educación. Hasta el trabajo para acabar con las pandillas tiene relación directa con las escuelas y los ingresos de las familias.

Las entidades sin ánimo de lucro deben ahora hacer esfuerzos mayores para sostener su funcionamiento y justificar sus objetivos. Si no hay suficiente dinero federal deben crear sus propios ingresos. Los colegios y universidades deben hacer una labor de mercadeo, pero con el apoyo de las entidades financieras para que los estudiantes lleguen hasta la graduación.

Son acciones relacionadas con la familia…y tocan el bolsillo de cada trabajador.

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