SHARE

En nuestros países de América Latina y África la miseria no sorprende a nadie. Es el estilo de vida. Pero ver a una persona nacida en los Estados Unidos, con un vaso o bolsa en la mano pidiendo limosna junto a un semáforo, parece algo irreal, un montaje para una película.

En esta afortunada nación que regula la economía mundial y está diseñada para “vivir el sueño americano” es imposible aceptar la escasez y la pobreza. Realmente, en medio de la opulencia, es más vistosa la desgracia, el hambre y el abandono.

Boston registra un aumento de 5.2 por ciento de personas indigentes, sin un techo, una cama o un plato de comida.

En las calles hay más de 6.500 seres humanos, entre jóvenes, padres de familia y niños, sin una esperanza. Son víctimas de todos los vicios y abusos. Ni hablar de los refugios o “Shelters” donde les brindan comida, ropa y cama, sin ningún aliciente para salir de esa crisis temporal que –para muchos es el final definitivo-.

Quien llega a un “Shelter” pierde el deseo de trabajar y seguir la lucha porque allí encuentra lo básico, comenzando por el cigarrillo y los nuevos vicios.

Hay familias enteras sin donde vivir.

El 9 de enero del 2014 había alrededor de 4,200 familias con niños y mujeres embarazadas en el Programa de Asistencia de Emergencia en Massachusetts, lo cual no incluye a las familias viviendo en condiciones inseguras, durmiendo en su auto, o como parte del programa de ayuda para pagar la renta, según la “Massachusetts Coalition for the Homeless.

En el estado hay casi 20 mil indigentes.

Las 3,000 camas en los albergues se mantienen ocupadas. El número de desamparados se ha duplicado desde 1990.

Quienes vinimos en busca de una vida mejor debemos seguir trabajando duro para educarnos y vencer esas desigualdades.

El inmigrante no se deja decaer.

Si la economía baja, nosotros debemos aumentar la energía para rendir en el trabajo, ser disciplinados y animar a los jóvenes a seguir una vida digna, basada en la honestidad.

Apartémonos de los vicios y sigamos batallando por el bienestar de la familia.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.