“Quiero ayudar a muchos niños de la calle”

La historia de un niño de la calle que recién conoció a su madre adoptiva a los 19 años y le cambió la vida. Ahora tiene una agencia de turismo en Guatemala y se ha propuesto viajar contando sus años de hambre, de soledad, de miseria para “abrir corazones” y ayudar a niños en su país que viven sin nadie que los proteja

Por Máximo Torres 

➥➥ Alexander Kal-el Chisholm Guibault, quiere ayudar a los niños de la calle en Guatemala.

➥➥ Alexander Kal-el Chisholm Guibault, quiere ayudar a los niños de la calle en Guatemala.

Boston – Su vida no es una novela de ciencia ficción. Su vida es la de miles de niños de la calle que crecen en Guatemala y en muchos otros países en el más completo abandono, mordiendo su miseria. Su madre biológica lo dejó en el desamparo y creció sin nombre, sin apellido. En la calle lo llamaban “Moreno” a lo mejor por su color y ese fue el nombre que adoptó hasta que a los 19 años conoció a su madre adoptiva que le cambió la vida. Su nombre ahora es Alexander Kal-el Chisholm Guibault.

“Pude haber caído en Las Maras, en la violencia de las calles, pero Dios me iluminó y nunca estuve envuelto en ninguna actividad de pandillas ni de robos o drogas”, dice Alexander que como uno de los tantos niños de la calle ha decidido salir al mundo para contar su vida y “tocar el corazón de la gente para ayudar a niños en mi país que viven sin nadie que los proteja”. 

Alexander tiene ahora una agencia de turismo en su país que ha bautizado con el nombre de “Aware Guatemala”. 

El niño de la calle, sin nombre por casi toda su vida habla con El Mundo Boston con el corazón en la mano.

“Quiero que me vean como un mensajero de vida, de ayuda a los niños de la calle y quiero involucrar a mucha más gente, no sólo de Estados Unidos y de Canadá sino de otros países del mundo. Hay mucha necesidad en Guatemala y son muchas las historias, de los maltratos en casa, del abuso infantil”, anota.

➥➥ Moreno, como lo solían identificar cuando vivía en las calles de Guatemala.

➥➥ Moreno, como lo solían identificar cuando vivía en las calles de Guatemala.

“Mi vida en la calle fue miserable, unas veces comía una o dos veces y otras no comía nada. En Guatemala y Honduras la falta de planificación familiar nos lleva al abandono y muchos niños van creciendo en Las Maras, sin más conocimiento de la vida que la violencia”. 

“Es mucho más fácil hacer lo malo que lo bueno y yo pude haber caído varias veces en Las Maras, pero me salvé. Y ahora quiero que me recuerden como un niño de la calle que hizo algo bueno”, relata.

En el Centro Cultural de Verónica Robles, el llamado niño de la calle se reunió con unas 30 familias con niños que vinieron de distintas partes, incluso de Rhode Island, para escuchar su historia.

“Quiero compartir mi vida y llevar ayuda a Guatemala para los niños de la calle, para los orfanatos”, anota.

En Canadá están haciendo un documental sobre su vida y luego de permanecer una semana en Boston tiene previsto viajar a ese país para ultimar detalles del film.

“No conocí a mi madre biológica, y en la calle ni en el orfanato nunca celebré un cumpleaños y creo que volví a nacer el 4 de agosto del 2012 cuando mi madre adoptiva, Leceta Chisholm Guibault, me registró legalmente”, cuenta.

Alexander tiene ahora 23 años y un mundo por delante. “Quiero ser millonario para ayudar a los niños de la calle”, dice.

Ese es su sueño, pero no deja de recordar sus años de abandono. “Eran tiempos difíciles, me la pasaba con un pedazo de cartón en la mano para pasar la noche. No sabía quien era, no tenía vocabulario. No sabía nada”, relata.

Con la agencia de turismo que ya lleva dos años ofreciendo servicios a norteamericanos y canadienses está ayudando a los orfanatos. “Hemos repartido más de 3,000 camas y los niños de la calle están recibiendo más ayuda”, anota.

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on Sep 21, 2016. Filed under Destacada, En Exclusiva, Locales. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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