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“Es inhumano lo que están haciendo con madres garifunas que fueron engañadas por los coyotes para venir con sus hijos cruzando la frontera”, dice Tito Meza del Proyecto Hondureño 2000.

Por Máximo Torres

East Boston se convirtió en centro de atención de los niños de la frontera cuando representantes de diferentes organizaciones pro-inmigrantes se dieron cita en una Iglesia Luterana para describir las condiciones en que actualmente están unas 65 madres garífunas que cruzaron la frontera con sus hijos y andan con grilletes en sus piernas a la espera de que las devuelvan a Honduras.

“Es terrible”, dijo Carla García, Representante Internacional de la organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), quien detalló que muchas madres de las aldeas Garifunas fueron sorporendidas por “coyotes que les decían que estaban dejando pasar a los niños por la frontera de Estados Unidos. Muchas hasta pidieron dinero prestado”.

Patricia Montes, directora ejecutiva de Centro Presente, quien estuvo recientemente en Honduras como parte de una delegación coordinada por NALACC (La Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas), expresó que la visita respondió a la “Crisis de los Niños en la Frontera” y a la búsqueda de alternativas en conjunto con las organizaciones que hacen un esfuerzo para ayudar a los jóvenes en Honduras y a la misma vez responsabilizar al gobierno por la migración forzada de niños y sus padres hacia otros países.

Tito Meza del Proyecto Hondureño 2000 pidió a las diferentes comunidades organizarse para apoyar la lucha de las organizaciones. “Es doloroso ver a madres con grilletes esperando que las devuelvan a sus países de origen, es inhumano lo que se está haciendo”, dijo.

“Muchas de las madres que están viviendo un verdadero drama les creyeron a los coyotes, las llevaron hasta la guardia policial fronteriza, las dejaron pasar pero no sin que antes firmaran una carta aceptando la deportación voluntaria. Al presentase a la primera cita con inmigración fueron sorprendidas al enterarse que deben andar llevando un grillete electrónico. Hay mucha tergiversación de los hechos, por ejemplo no hay niños que viajen solos de las comunidades garífunas a los Estados Unidos, vienen con sus madres”, explicó García.

Al presentase a la primera cita con inmigración fueron sorprendidas al enterarse que deben andar llevando un grillete electrónico.

La Representante Internacional de OFRANEH describió que actualmente unas 65 madres garífunas con grilletes han convertido una Iglesia del Bronx, en New York, en una especie de santuario. “Lo que nos preocupa es el impacto que pueda tener en sus hijos”, indicó.  Una de las madres contó que su niño que va a la escuela regresó y le dijo “quieres quitarte ese grillete y me lo pones a mí para que tu descanses”. Otra de las madres relató que su niña cuando vio que un oficial de la migra le ponía el grillete “subió su pierna y se alzó el pantalón pensando que también se lo iban a poner a ella”.

“La situación de las comunidades Garífunas en Honduras es difícil”, dijo Carla. “Se está echando a las comunidades de donde han vivido más de 200 años, el gobierno está estableciendo Ciudades Modelos, vendiendo los terrenos a extranjeros y expulsando a las poblaciones que son originarias de sus tierras”, anotó.

Carla exhorto a los garífunas locales a tomar acción y ayudar a sus “hermanas y hermanos” como también apoyar la lucha en Honduras.

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