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Padre de David Yepes, un menor herido en las explosiones, habló con El Mundo:

Por Segio Sotelo

Como tantas otras miles de personas de Boston y Masachusetts, el ecuatoriano Luis Yepes se acercó el pasado lunes 15 de abril a disfrutar de la jornada festiva y del espectáculo alrededor del maratón.

Fue a la zona de llegada, en la calle Boylston, con su hijo David y con un amigo venido expresamente desde California. Querían alentar en sus últimos esfuerzos a la esposa de éste último, que participaba en la popular carrera.

La tragedia sucedió en un suspiro, rememoró Yepes en una charla telefónica con El Mundo.

Recuperado ya del susto, este vecino de Andover contó que ese día sintió como un resplandor que le hizo parpadear, “como si alguien hubiera sacado una foto con flash”.

Cuando abrió los ojos, la escena de la tragedia estaba ahí.

“Era una caos de gente, de gritos y llantos, con personas vomitando por el estrés…”. Enseguida se dio cuenta de que David, que estaba a unos metros con un compañero, tenía una herida en la pierna. El menor, de 15 años, sería muy pronto atendido y horas después sometido a una cirujía en un hospital de la ciudad.

“Le hicieron una cirujía para limpiarle las heridas y sacarle un pedazo de metal de tres por una pulgadas”, contó el padre.

“Uno tiene que mantenerse bajo control en estas situaciones”, agregó Yepes, que conoce de primera mano la adrenalina extraordinaria que traen momentos tan dramáticos tras haber combatido en Irak.

Con el alivio de saber que su hijo se recuperará muy pronto, Yepes dijo sentirse “de alguna forma afortunado”.

“Pero me duele el corazón viendo que hay familias que están sufriendo”, agregó.

“Con tiempo y con la ayuda de Dios podremos, si no olvidar, al menos guardar bien atrás en la memoria lo que ha pasado”.

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