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“Bienvenida a los niños de la frontera”

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Por Máximo Torres

El City Hall de Lynn, una de las ciudades de Massachusetts a la que han llegado unos 200 niños no acompañados de Centroamérica luego de cruzar la frontera, fue el centro de una ruidosa manifestación de apoyo y bienvenida a los menores inmigrantes.

La manifestación convocó a personas de todas las razas y culturas, incluidos anglosajones, muchos de ellos miembros de diferentes organizaciones pro-inmigrantes de Boston, Somerville, Everett, Framingham y otras ciudades de Massachusetts que se unieron para hacer “causa común” con los activistas de Lynn frente a una avalancha de críticas y de opositores a los niños de la frontera.

“¿Por qué no darle la bienvenida a los menores inmigrantes?, ¿Por qué tomar actitudes racistas y discriminatorias contra niños que vienen a reunificarse con sus familias?”, se preguntó airadamente María Carrasco, la única latina miembro del Comité Escolar de Lynn, quien con Juan González, reconocido activista, teólogo y pastor de una Iglesia cristiana en Lynn,  movilizaron a miembros de diferentes organizaciones comunitarias.

“Nosotros como comunidad tenemos que darle todo nuestro apoyo, son niños y no son culpables de nada. En todo caso habría que preguntarse ¿quién es el culpable de esta crisis humanitaria?

María Carrasco dirigió sus críticas contra la Alcaldesa y el Superintendente escolar por su postura contra los niños que cruzan la frontera arriesgando sus vidas. “Esta manifestación ha sido para darle la bienvenida a todos esos niños y decirle a las autoridades que no vamos a permitir que nos sigan ofendiendo con declaraciones racistas y discriminatorias”, dijo.

Muchos de los activistas que hablaron durante la manifestación frente al City Hall tuvieron palabras de apoyo para los niños que están llegando a Lynn. “Este no es un problema de guatemaltecos sino de todos nosotros, no le estamos quitando dinero a nadie, no vienen a la calle a pedir limosna sino que llegan a familias que los están esperando y lo único que necesitan es que les den educación”. 

La alcaldesa, Judith Flanagan, ha expresado que “si vienen más niños inmigrantes va a reducir los gastos que se destinan para la recolección de basura. 

A lo que Carrasco respondió: “Nos está poniendo como si fuésemos indigentes”.

En representación de la comunidad guatemalteca habló Débora Mérida, quien aclaró que no sólo niños guatemaltecos han llegado a Lynn sino de otros países de Centro y Suramérica, pero “se nos quiere utilizar haciendo ver que nuestros niños son los culpables de los males de la educación”.

“Nosotros no podemos aceptar que quieran dejar a nuestros niños sin educación, hay que protestar y luchar en contra de los que piensan, que nosotros venimos a vivir de las ayudas del gobierno. Eso no es cierto, nosotros trabajamos dos ‘full time’, tres ‘par-time’ para mantener a nuestras familias”, enfatizó Mérida. 

Algo más…

Reacciones de un sector que no los quiere

Los niños de la frontera siguen generando diversas reacciones, unas más acidas que otras, pero todas ellas de rechazo a los menores inmigrantes no acompañados que  llegaron a Lynn luego de cruzar la frontera en un viaje desde Centroamérica que se repite a diario y que los lleva incluso a desafiar la muerte trepándose en el tren carguero conocido como “la bestia”.

Lo que más se escucha decir en un sector de la comunidad que ha reaccionado con virulencia por la llegada de unos 200 niños no acompañados a Lynn. “Saquen a todos los ilegales”, “no los queremos”, “no somos basurero de inmigrantes”, “no queremos enfermedades”. Los niños ya han llegado a la ciudad a diferentes casas de familiares y, según dicen, “no van a representar ninguna carga a la ciudad”. Los que se oponen piensan lo contrario y critican la irresponsabilidad de los padres por exponer a sus hijos a la muerte. Hay quienes creen que el gobierno debería darle solución a este problema poniendo en adopción a los niños. “Es mucha la gente en este país que quiere adoptar un niño y así ya no serían carga para la ciudad, el estado ni el país. Hay que quitarle a los padres todos los derechos por exponer  a sus hijos a la muerte cruzando solos la frontera”, dicen. 

Voces de una comunidad

Pastor Eduardo Cáceres:  Los niños de la frontera son bienvenidos en Lynn, ellos no son un problema para la ciudad sino que forman parte de familias que se están reunificando. No queremos que dividan a la comunidad con expresiones racistas y provocar problemas entre las diferentes culturas.

Edwin Argueta: Este es un mensaje claro que se le ha dado a la Alcaldesa y al Superintendente de las escuelas, que hay que proteger a los niños y no utilizarlos como una pelota de fútbol. Hay políticos que se oponen, pero ellos necesitan de nuestra ayuda.

Miosotis Cintrón: Soy activista de Lynn y miembro de la organización “Vecino a Vecino”, creo que debemos apoyar a los niños de la frontera. Ellos no tienen culpa alguna y han llegado a casa de sus familiares y no representan ningún gasto para la ciudad ni el estado.

Bella Chang de Lynn United:  Hay que hacer justicia, esos niños no están en la calle, están con sus familiares y no es justo que se les quiera privar de la educación. Nosotros podemos ayudar a esos niños, yo misma podría tener un niño en mi casa si me lo dieran.  

 Dulce González: Como estudiante pienso que debe haber justicia para todos, la educación es un derecho y no podemos aceptar que se les quiera negar. Esta mani-festación es una clara demostración en contra de comentarios racistas que se han desencadenado por la llegada de los niños.

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