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Comprar objetos en la calle, puede producir una buena ganancia económica, así como puede comprometer al comprador con un caso criminal.

Los drogadictos, en medio de la desesperación que produce su enfermedad, sacan de las casas de sus familiares toda clase de objetos y los venden al más bajo precio, con
el fin de saciar su adicción. Algunos cambian por heroína, cocaína o pastillas alucinógenas los teléfonos celulares, juegos electrónicos, computadores y electrodomésticos que encuentran mal colocados.

La persona que compra uno de los objetos robados puede ser investigada por las autoridades y vinculada inocentemente con una cadena criminal. Caso parecido
le puede ocurrir al “buen samaritano” que transporta a un desconocido (a veces también a un amigo) para llevar
un paquete a determinado sitio. Increíblemente, algunas personas a quienes conocemos como trabajadoras honradas se dejan convencer de “ganarse un dinero fácil y rápido” llevando a una persona o un paquete. El conductor y dueño del vehículo puede quedar comprometido en un delito de narcotráfico.

Tenemos que prevenir a toda la comunidad para que
no caiga en trampas, que le pueden costar su libertad. La recomendación es no transportar paquetes desconocidos, no comprar objetos de dudosa procedencia a bajísimo precio,
ni dejarse ilusionar con fortunas fabulosas. Igualmente, investigar a su futuro inquilino o compañero de vivienda. Lo que ocurre en una casa puede afectar a todos los habitantes.

“Caras se ven, pero corazones, no”, dice el refrán. Nos ocupamos de este tema por casos ya registrados, en los cuales han caído personas honradas, que se dejaron llevar por la ilusión. Es mejor la seguridad.

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