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Carmen Gómez, jefa de Oficiales de Probatoria de Chelsea, flanqueada por Michelle Lupis, Office Manager, y Olga Lattarulo, Oficial de Probatoria.

Valiosa ayuda. Por primera vez la Corte Distrital de Chelsea llevó a cabo en sus instalaciones el Programa de Identificación del Niño llamado en inglés “My Chip” con el propósito de beneficiar a la comunidad teniendo a la mano todos los datos de un menor de 18 años en caso de cualquier emergencia o desaparición.

El programa fue organizado por la flamante Jefa de Probatoria de la Corte de Chelsea, Carmen Gómez, quién consiguió el patrocinio de la Gran Logia de Massachusetts y la cooperación de la Asociación de Oficiales de Prevención del Crimen de Massachusetts. La Sociedad Dental de Massachusetts por medio de Forsyth tuvo a su cargo el área dental realizando el odontograma y DNA.

Fue una exitosa jornada que benefició esta vez a unos 25 niños, pero la Corte tiene proyectado llegar a todos los hogares de Chelsea y Revere donde hayan niños menores de 18 años.

“Chelsea es una comunidad con una mayoría latina y a ellos queremos llegar para darle seguridad a nuestros niños” dijo Gómez, señalando que “nuestra meta es brindar educación y que vean a la Corte de Chelsea como un centro de información, recursos y educación al servicio de la comunidad”.

Gómez puso especial énfasis en señalar que “nadie se queda con la información de su hijo, todo se le entrega a los padres”.

Edgar R. De León, de origen guatemalteco, District Deputy Grand Master de la Gran Logia de Masones en Massachusetts, tuvo una valiosa participación con siete voluntarios, entre ellos Mark Higgins, Michael Proctor, Roland Alk, Edgar de Leavi, Harvey Simmons, Lilian Simmons y David Tierney, quienes representan a diferentes logias de Massachusetts. Todos ellos ofrecieron su ayuda a la comunidad .

“Por medio de este programa queremos beneficiar a la comunidad y proveer información y educación sobre cada niño en caso de necesidad”, expresó Leon.

El proceso consistió en hacer que los padres registren a sus hijos llenando un formulario con datos precisos como altura, peso, fecha de nacimiento, nombre de los padres, género, entre otros, para luego firmar una autorización para que a los niños le tomen un video, las huellas digitales y las impresiones dentales y DNA que estuvo a cargo de personal certificado. Cada niño recibió un CD con su nombre quedando toda la información en poder de sus padres. La información de los niños no queda registrada en ninguna computadora.

La gran Logia de los Masones en Massachusetts viene realizando este programa desde 1988. Hasta ahora se han beneficiado unos 3 mil niños y, según dicen, lo hacen entre 8 a 10 veces al año.

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