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Por Diego Ettedgui Lacau

¿Es más doloroso aceptar que Lebron James es campeón de la NBA nuevamente o que Ray Allen demostró tener razón en cambiarse de los Celtics al Heat?

La semana pasada, cuando el Miami Heat se proclamó campeón de la NBA por segunda temporada consecutiva, muchos fanáticos del baloncesto en Estados Unidos estaban decepcionados de que los San Antonio Spurs del argentino Manu Ginobili no habían podido sobreponerse a la escuadra del sur de Miami. Sin embargo, este sentimiento era un poco distinto para algunos seguidores de los Celtics, ya que ser testigos del nuevo campeonato del Heat fue sólo un trago amargo comparado con la pesadilla de ver al ex de Boston, Ray Allen, coronarse con uno de los mayores rivales del equipo verde.

Recordemos que Allen decidió unirse al Heat durante el off season de la temporada pasada, a pesar de que la organización de los Celtics le ofreció un mejor salario que el Heat, porque veía mayores posibilidades de conseguir otro anillo de campeón con Lebron James, Dwayne Wade y Chris Bosh que con Kevin Garnett, Paul Pierce y Rajon Rondo.

Allen, de 37 años y ex alumno de la Universidad de Connecticut, no solamente se salió con la suya, sino que también estableció una nueva marca en la liga al jugar por undécima ocasión el séptimo encuentro de las finales de la NBA, siendo el único en la historia de este deporte en alcanzar esta gran hazaña.