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Leyendo un estudio serio del profesor de leyes Stephen Yale-Loehr, autor de varios volúmenes sobre inmigración, se nos abre la mente para mirar la futura reforma migratoria como una realidad.

Aunque los votantes le dieron la espalda al Partido Demócrata el 4 de noviembre, al no ver cumplida la promesa del presidente Obama, dejaron el mensaje de que dicha legislación debe ser aprobada.

Los republicanos que siempre se opusieron a la decisión presidencial tienen ahora el bolígrafo en la mano para escribir y aprobar su propio proyecto, con los cambios que ellos consideran más viables.

Recordamos que la Amnistía de 1986, firmada por el republicano Ronald Reagan permitió la legalización de casi 3 millones de inmigrantes, hoy ciudadanos con derecho al voto.

Todas las jugadas en el ajedrez de la política son válidas.

Ahora, quienes se alinearon con los demócratas en busca de la reforma, la podrían encontrar con los republicanos.

Aunque el presidente Obama dijo hace poco que trabajaría con los congresistas hasta el final, todavía tiene el poder ejecutivo para aprobar la reforma.

Por su lado, los republicanos manejando el Congreso pueden tomar su propia determinación.

¿Quién será el ganador?

El Inmigrante que busca y necesita la legalización.

Los desacuerdos entre los dos partidos hacen que la reforma esté más cercana. Cada uno tiene la posibilidad de abanderarse del proyecto y ganar votos para las próximas elecciones.

Mirándolo  con una óptica positiva, las elecciones pasadas -ganadas por los republicanos- le dieron el triunfo a la comunidad latina.

Ya es cuestión de esperar con paciencia. “El tiempo lo dirá”.