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El tiempo corre, el tiempo vuela. Hay quienes dicen: “Aquí estoy matando el tiempo”. La realidad es que el tiempo no muere.

Nuestro amigo Memo Acuña parece tener tanto tiempo libre que se dedicó a contar segundo por segundo. Nos recuerda que una hora tiene 60 minutos. Un día acumula 1440 minutos. Y los 360 días del año comercial tienen 518,400 minutos. Realmente, el tiempo es el verdadero capital que tenemos. No es renovable.

Si analizamos el tic tac del reloj, cada minuto tiene 60 segundos. Una hora suma 3,600 segundos. Sin darnos cuenta, cada día vivimos 86,400 segundos. Los 360 días del año tienen 31 millones, 104 mil segundos. Somos millonarios en segundos. Cada segundo es igual al TIC TAC  del reloj. Si usted multiplica los años que tiene por 31,104,000 segundos se asombrará de los millones de segundos que ha vivido.

Realmente, los seres humanos no perdemos tiempo sino oportunidades. Aunque dicen que “el tiempo es una ilusión” o que “es un invento humano”, la verdad es que un acontecimiento puede cambiar nuestra existencia en décimas de segundo. Así como la felicidad, el fracaso, el éxito y la tristeza, son temporales, cada segundo es importante en cada uno de nosotros, desde el nacimiento. Adelantar o retrasar el reloj nunca cambiará el tiempo real.

El tiempo es una magnitud física con la cual  medimos la duración o separación de acontecimientos, sujetos a cambio, de los sistemas sujetos a observación

El tiempo permite ordenar los hechos  en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro.

En mecánica clásica esta tercera clase se llama “presente” y está formada por eventos simultáneos a uno dado. En mecánica relativista el concepto de tiempo es más complejo: los hechos simultáneos (“presente”) son relativos. No existe una noción de simultaneidad independiente del observador. Su unidad básica en el Sistema Internacional es el segundo.

El espacio y el tiempo son necesarios para toda experiencia humana.

El filósofo KanT sostenía que tiempo y espacio son conceptos subjetivos.

Finalizando este 2012, la mejor invitación es a disfrutar y aprovechar cada segundo.

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