SHARE

Pocos han ejercido la ironía como Roberto Gómez Bolaños, actor, escritor, cómico, director y dramaturgo mexicano. El Chavo del Ocho en millones de hogares de América Latina; el Chaves para otros tantos de brasileños; el Chómpiras, un ladrón noble; el Chapulín Colorado —un héroe “más ágil que una tortuga, más fuerte que un ratón, más noble que una lechuga, su escudo es un corazón”—. Chespirito. El creador de estos entrañables personajes de acento mexicano pero en el corazón de tantos latinoamericanos ha muerto  en su casa en Cancún. Tenía 85 años.

18-chespirito-1

Se nos fue Roberto Gómez Bolaños, uno de los artistas más populares de América Latina.  El comediante mexicano falleció a los 85 años de edad.

Bolaños, creador de entrañables personajes de televisión como “el Chavo del 8” y “el Chapulín Colorado”, que divirtieron a millones de espectadores, sufría desde hacía varios años problemas de salud que lo mantenían alejado de la vida pública.

Televisa interrumpió sus emisiones para ofrecer programación especial dedicada a “Chespirito”.

Los programas “El Chavo del Ocho” y “El Chapulín Colorado” son todavía hoy de los más vistos en México, Argentina, Venezuela, Perú o Guatemala.

Algunos especialistas dicen que El Chavo -cuyo primer episodio se emitió el 20 de junio de 1971- es el programa más exitoso en la historia de la televisión latinoamericana.

Hijo de la secretaria Elsa Bolaños-Cacho y del pintor y dibujante Francisco Gómez Linares, Gómez Bolaños nació en la Ciudad de México el 21 de febrero de 1929, el mismo año en que el astrónomo Hubble descubrió que el universo se encuentra en continua expansión y que los primeros lobos de Wall Street perpetraron su primer crack y hundieron al mundo en la Gran Depresión. Todo esto lo cuenta en su autobiografía titulada Sin querer queriendo (Aguilar, 2006), un libro que descubre a un resuelto narrador.

El último adiós

Despidieron a Chespirito y le cantaron “qué bonita vecindad”

Roberto Gómez Bolaños ya descansa en paz. En su última partida le cantaron y desplegaron carteles que emocionaron a todos. El legendario comediante recibió el último adiós en una ceremonia privada con familiares y allegados en un panteón de la capital, al que llegaron fans agradecidos por la diversión que regaló a generaciones de niños de América Latina.

El féretro con los restos de Gómez Bolaños arribó al Panteón Francés de la Piedad en una lujosa carroza fúnebre blanca seguida por policías motorizados y vehículos de familiares y ejecutivos de Televisa, la cadena para la que el actor, guionista y escritor trabajó casi toda su vida.

En el restringido acto, familiares y amigos cantaron algunas de las canciones de las series de “Chespirito” como “Qué bonita vecindad”, de la emblemática “El Chavo del ocho”. En medio de la tristeza “hubo también cierta alegría, como él nos la hizo vivir”, explicó a periodistas el actor Moisés Suárez a la salida del cementerio.

“Descansa en paz ya, papito. Ya te han sido revelados los misterios de los sabios. Has visto el rostro de Dios”, dijo una de las hijas de Gómez Bolaños.

En las inmediaciones del panteón, ubicado sobre una transitada y céntrica avenida, decenas de seguidores del “Chavo del Ocho” esperaron la llegada de la carroza.

“Gracias por tantas risas, te extrañaremos”, decía un cartel que llevaban dos adolescentes.

“Hasta pronto Chavo. No te vayas sin tu torta de jamón”, rezaba otro cartel que llevaban dos ancianos que trajeron al panteón un sándwich de jamón como una ofrenda para Gómez Bolaños.

Una vida “sin querer queriendo”

 ¿Quién podrá defendernos?”

La noticia de su muerte fue la principal de prácticamente todos los medios mexicanos de Centro y Sudamérica. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, envió sus condolencias a la familia por Twitter.

Uno de los canales de televisa, donde laboró casi toda su vida artística, realizó una transmisión especial para recordar detalles de su vida y recibir comentarios de artistas, funcionarios de cultura y deportistas.

Uno de ellos es el entrenador de la selección mexicana de fútbol, Miguel Herrera, quien fue también técnico del equipo América, el favorito de Gómez Bolaños.

“Todos vivimos con la frase quién podrá defendernos, el pi pi pi pi (llanto) del Chavo del Ocho, la torta de jamón, los loquitos que decían la gente sigue diciendo que tú y yo estamos locos”, dijo al recordar a algunos de los personajes de Chespirito.

En Cancún, el balneario donde pasó sus últimos días, la policía municipal y guardias privados restringieron el acceso al barrio residencial donde vivía Gómez Bolaños.

El genio de la televisión 

El Chavo o… Shakespeare chiquito

La creatividad de Gómez Bolaños, que sus primeros maestros bien habían diagnosticado como propia de un géiser, hizo que el programa Chespirito se extendiera a una hora. Se convirtió entonces en un espacio de sketches. Aquí nace El Chapulín Colorado y para 1971 había llegado El Chavo del Ocho.

El Chavo del Ocho era un niño que vivía en un barrio, en una vecindad como podría haber sido cualquiera de la Ciudad de México o quizá, aventurémonos, de cualquier metrópoli de América Latina. El Chavo no tenía nombre pero sí un sueño: una torta de jamón.

El Chapulín Colorado se cuece aparte. México es un país que, pese a su supuesta vocación épica, tiende a mirar con una ceja levantada la aparición de un héroe autoproclamado. Así que a Chespirito se le ocurrió inventarse uno peculiar. Sus “antenitas de vinil” detectaban cualquier mal. Tenía un gran corazón y por arma, un “chipote chillón”, para vencer a los malvados. Contaba con unas “pastillas de chiquitolina” que le ayudaban a escurrirse de situaciones incómodas y además una “chicharra paralizadora” que servía para inmovilizar a sus enemigos. Falta describir al Chómpiras, el ladrón honrado; el doctor Chapatín, un veterano de Los Supergenios de la Mesa Cuadrada que cargaba una bolsa de papel que nadie supo que traía dentro o Chaparrón Bonaparte, el loco más cuerdo de un patio de vecinos.

Sus programas, bajo distintos nombres, se transmitieron por décadas por la televisión mexicana y en todo el continente a través de Televisa. Llenaba estadios en toda la región. América Latina lo amaba, y el sentimiento era mutuo. Salvadoreños, chilenos, brasileños, peruanos, por igual.

Gómez Bolaños se casó dos veces, primero con Graciela Fernández, madre de sus seis hijos, y quien murió en agosto de 2013. Y después en 2004 con Florinda Meza, su compañera por décadas y otra infaltable en el amplio abanico de personajes del mundo de Chespirito.

CHESPIRITO

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.