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Boston – Cuando muchos creían que las sorpresas del verano en la NBA habían culminado, el presidente de los Celtics, Danny Ainge, lanzó otra estocada inesperada.

El equipo verde culminó el martes siendo un mejor conjunto, gracias a la adquisición del armador estrella Kyrie Irving, pero también con millones de fanáticos despechados por la partida del alma en los dos últimos años, Isaiah Thomas.

Sin duda alguna, la salida de Thomas –jugador que saltó de ser electo en la última posición del draft a convertirse en suplente y luego titular en Sacramento, a posteriormente sexto hombre en Phoenix, a jugador estrella y miembro del segundo mejor quinteto de la NBA en Boston– es dolorosa, más cuando el atleta de 1.75 metros se entregó completamente a una camiseta que antes de su llegada estaba en el armario de muchas personas por la poca competitividad en su etapa de reconstrucción.

Sin embargo, como mencionó el alcalde de Boston, Marty Walsh, “el deporte, como cualquier otra cosa, es un negocio. La gente lo quería, e Isaiah fue excelente para nosotros, pero hay que seguir adelante”.

Para el copropietario de los Celtics, Wyc Grousbeck, la transacción le genera un sabor agridulce, gran emoción por la llegada de Irving, pero cierta tristeza por la partida de Thomas, Jae Crowder, Ante Zizic y el pick del draft proveniente de los Nets.

“Kyrie tiene un talento trascendental”, dijo Grousbeck del base de 25 años. “Estamos emocionados por agrupar a Irving con Gordon Hayward, Al Horford y Marcus Smart. Queremos que este equipo vaya por el décimo octavo banderín, y necesitamos tener a los mejores jugadores para lograrlo”.

La transacción

Ciertamente Boston entregó bastante para traer a Irving a la capital de Massachusetts, no obstante había que salir de un paquete de jugadores conformado por Crowder, Thomas y Zizic para equilibrar el monto salarial del armador que sobrepasa los 18 millones de dólares.

También hay muchos que se sienten frustrados por ceder el pick de los Nets de Brooklyn de la próxima temporada, pero para tener a jugadores superestrellas siempre hay que entregar activos valiosos.

La consolidación de Irving

El nativo de Melbourne, Australia, apenas tiene 25 años de edad y ha participado en 4 juegos de estrellas y exhibe un anillo de campeón, final que ganó anotando 26 puntos vitales para vencer a los Warriors de Curry. Sin embargo, Irving quería saltar del barco anclado en Cleveland para forjar su destino como un jugador estrella de la NBA.

Con sus años mozos a la vuelta de la esquina, y liderando una plantilla comandada por Brad Stevens, un entrenador que se caracteriza por hacer mucho con poco, Irving tiene todas las herramientas para dejar un legado en una ciudad acostumbrada a estar en el máximo nivel deportivo.

Futuro en Boston

Luego de una gran temporada, pero una final de conferencia para el olvido, donde los Celtics fueron humillados por los Cavaliers, y luego Cleveland fue torturado por Golden State, la dirigencia del equipo sabía que debía armar un conjunto más sólido de cara a las próximas temporadas.

El arribo de Irving, Hayward y Tatum hacen de Boston un equipo mucho más imponente. Aún queda mucho por desarrollar en las manos de Tatum, Brown y Smart; y demostrar en las manos de Horford, Gordon, y Kyrie; así como esperar a ver la química de todos ellos jugando juntos; pero lo que no se discute es que los Celtics se acercan cada día más a lo que podría ser un conjunto legendario.

Como ha sucedido en múltiples ocasiones, hoy Danny Ainge vuelve a ser protagonista de discordias, pero ha demostrado varias veces que tiene una visión que muy pocos poseen. Nuevamente el tiempo será el que lo calificará como uno de los mejores gerentes en el deporte, o como alguien que se equivocó a la hora de formar una dinastía. Por lo pronto, tiene mi voto de confianza.